José María Arribas, en una Asamblea de Caja de Burgos. / Ical
El presidente de Caja de Burgos, José María Arribas, aseguró ayer que la entidad financiera y su Consejo de Administración asumirán el 82 por ciento de las decisiones que toman en la actualidad «a todos los efectos» tras su inminente integración en Grupo Banca Cívica con Caja Navarra (CAN) y Caja Canarias. Asimismo, Arribas sostiene que el proyecto tiene «todas las características» para que sea autorizado por la Junta porque «respeta todos los compromisos que tiene y tendrá en el futuro» con la Comunidad.
Así lo aseguró en el programa ‘Primera hora’ de Castilla y León Televisión, en el que remarcó que el contrato de las tres cajas está «bien definido» y señala que en aquellas operaciones de ámbito regional, «con interés regional claro y en las que además participen otras entidades financieras, las decisiones las tomará Caja de Burgos, no el Grupo Banca Cívica, sean del volumen que sean».
Sin embargo, el 18 por ciento restante, admitió, está marcado por una serie de excepciones que deben pasar al Grupo, «principalmente a causa del tamaño, pero que también son estudiadas, informadas y trabajadas por cada una de las cajas en sus territorios». Ello depende, según Arribas, «de las particularidades y siempre con la idea de no perder un solo cliente, que ahora tendrán un apoyo de la caja y con capacidad cuatro veces mayor de la que tiene ahora Caja de Burgos, para apoyar un negocio, una inversión o proyecto».
Arribas consideró que el peso específico asignado a Caja de Burgos en el Consejo de Administración, el 29 por ciento del Grupo, con cuatro consejeros, «es sólido y con una participación adecuada». Entre las operaciones que deberán contar con el respaldo de las tres cajas para salir adelante se encuentran las participaciones o «mover al Grupo en una dirección u otra, decisiones que toma cada una y todas las cajas».
Asimismo, hizo un guiño a la Junta para que de luz verde al proyecto y consideró que la operación reúne todas las condiciones para su autorización por parte del Gobierno regional. En ese sentido, reiteró que la operación «favorece» el desarrollo en la Comunidad, respeta los compromisos de Caja de Burgos con la región y todos los instrumentos de inversión, entre ellos Madrigal, «porque pretende ser una caja muy importante en Castilla y León, competir fuertemente, comprometida y vinculada con los proyectos tractores de la Comunidad».
Aunque no entró a valorar las declaraciones del vicepresidente segundo y consejero de Economía y Empleo, Tomás Villanueva, en las que criticó que Caja de Burgos rechazara el SIP a seis ofrecido al inicio, y ahora se embarque en uno similar con cajas de fuera, Arribas reconoció que la integración dentro de la misma Comunidad «suponía llevar a cabo una reestructuración brutal para mantenerla».
Beneficia a la región
Aunque consideró que Caja de Burgos podría haber continuado en solitario por sus índices de solvencia, Arribas incidió en que Banca Cívica «beneficiará» el músculo financiero de Castilla y León, «porque se trata de entidades financieras fuertes que pueden invertir en la sociedad, acompañar proyectos importantes y estar al lado de las familias y ciudadanos para dar respuestas a sus necesidades».
Arribas, quien rechazó haber afirmado que la fusión entre Caja España y Caja Duero no fuera un proyecto «fuerte», les deseó «el éxito mayor» a ambas. A su juicio, decidieron «ir en un principio solos a una fusión, y después Caja de Burgos estuvo durante un tiempo trabajando en la búsqueda de ese proyecto».