El presidente de Renault España, Jean Pierre Laurent, en un momento de la entrevista. /J.LUQUE
La figura del presidente de Renault España, Jean Pierre Laurent, estuvo en boca de todos durante las negociaciones del nuevo convenio colectivo. Finalmente, de la tensión que se desató cuando dijo que la decisión de cerrar Montaje ya estaba tomada se pasó a la alegría desatada como consecuencia de la adjudicación de dos nuevos vehículos y un motor a Valladolid. Según él, la ayuda de la Administración y la responsabilidad de los sindicatos han sido dos factores fundamentales para que todo llegara a buen puerto.
El pasado martes el ministro de Industria, Miguel Sebastián, aseguró que el futuro de Montaje estaba garantizado para la próxima década después de la firma del último convenio. Poco después usted puntualizó que la garantía era de cinco años...
La verdad es que el ministro dijo eso porque fue lo que le salió en ese momento. Yo prefiero ser prudente. Vamos a procurar ser siempre competitivos para poder tener mucha trayectoria por delante. Depende de cada fábrica porque los tipos de productos que hacemos son distintos y los ciclos de vida de una caja de cambios, un coche y un motor también varían.
Renault siempre ha dicho que los dos pilares más importantes para conseguir que este proyecto de futuro saliera adelante eran la competitividad y el apoyo de las instituciones. ¿Cuál de los dos ha sido más decisivo?
La competitividad es el más importante y una consecuencia de las ayudas de la Administración y del pacto con los sindicatos. Ahora otro aspecto es el plan integral para el vehículo eléctrico porque no lo vamos a producir aquí si no se puede vender. Y no se podrá vender si no hay una red instalada y ayudas a la compra. No es un producto conocido por el público, de modo que hay que tener un cierto incentivo al principio para venderlo.
¿En 2011 ya se podrán vender este tipo de coches?
Sí. Incluso antes del último trimestre de ese año vamos a poner este pequeño coche en la calle. Vamos a comercializarlo en toda Europa.
¿Llegará el coche eléctrico acompañado de infraestructuras complementarias, como, por ejemplo, una fábrica de baterías?
Es indispensable tener cerca el montaje de la batería porque la del coche eléctrico es diferente de una normal. Se hace con el ensamblaje de varios componentes, que son una especie de placas cuya fabricación, según ha decidido la alianza Renault-Nissan, actualmente se hace en Portugal e Inglaterra.
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Tenemos abiertas negociaciones para abrir otra en Francia. Después estos componentes se mandan y se ensamblan donde se produce el coche, aunque el transporte no es fácil. Es decir, no se van a producir en Valladolid, se van a ensamblar.
El nuevo coche convencional será del segmento B, similar al Clio y al Modus, que son los que se producen en Valladolid. ¿Esto significa que no hará falta cambiar las líneas de montaje?
Habrá que adaptarlas a la nueva carrocería, pero vamos a aprovechar una plataforma derivada de Clio-Modus.
¿Cuándo se empezarán a ver los primeros movimientos dentro de las plantas?
Para el coche eléctrico empezaremos a hacer cosas en 2010 y para el convencional a principios de 2012.
¿Quién ha cedido más en el proceso de negociación con los sindicatos, la empresa o los propios trabajadores?
Los dos hemos trabajado muy bien y hemos cedido a partes iguales. Para llegar a un acuerdo ambas partes tienen que ceder.
«La decisión de cerrar Montaje ya está tomada y ahora hay que trabajar para cambiarla». Los sindicatos le acusaron de utilizar esta frase como una estrategia dentro de la negociación.
Sólo puedo decirles que no es cierto. En una reunión que tuvimos a principios de año les dije que estaba en peligro la supervivencia de Montaje después de 2012. Después lo repetí en una reunión global con ellos y con la Administración. La decisión estaba tomada y todo nuestro esfuerzo estaba encaminado en proponer un plan alternativo a Renault bajo las premisas que nos ponía el director general de Renault, Patrick Pélata: la competitividad y tener un plan global para vehículos eléctricos.
Cuando sustituyó a Fernández de Sevilla hubo ciertos recelos, incluso por su nacionalidad. ¿Qué les diría a las personas que dudaban de las decisiones que podía tomar en el futuro?
Les puedo decir que hace 22 años que vivo en Madrid. Mis hijos tienen 27 y 24 años y son españoles porque apenas han vivido en Francia. Incluso mi hija vivió dos años en Alemania. Somos españoles, a pesar de mi acento francés, y se ha demostrado claramente que siendo europeo se pueden tener buenos contactos con la región, con la Administración central y con los sindicatos. Nunca hemos planteado las negociaciones como una competición entre Francia y España, la competencia es con los países del este en el caso del coche tradicional.
En este sentido, usted llegó a decir al principio de la negociación que había que trabajar como los países del este y mantener los costes laborales. ¿Esto va a ser así?
No es realista decir que vamos a trabajar como los países del este porque, por ejemplo, en Turquía tienen una jornada anual que supera en 37 días a la nuestra. Esto es imposible en España, pero sí que podemos acercarnos y achicar la diferencia, y lo hemos demostrado. No sólo influye el coste laboral, también lo hace las piezas que compras, los costes de logística para transportarlas a la fábrica, etcétera. En el conjunto hemos trabajado mucho para ganar competitividad.
¿Cuándo cambiará su coche de empresa por uno eléctrico?
En realidad yo tengo un Laguna Coupé, que es un vehículo maravilloso con cuatro ruedas directrices. No lo voy a cambiar (risas). Pero los coches de mis hijos sí que seguramente sean pequeños vehículos eléctricos.
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