El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante el pleno del Senado. / EFE
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó ayer que el Ejecutivo se pronunciará sobre el cierro o no de Garoña «procurando mantener» su compromiso electoral, y agregó que se tendrá en cuenta la seguridad de la central y del suministro eléctrico, además de la apuesta por las energías limpias. Preguntado en el pleno del Senado por el PP sobre el futuro de esta instalación, cuya continuidad por diez años más está avalada por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) Zapatero expuso que «en principio se ha cumplido el ciclo de vida útil de Garoña, los 40 años para los que fue diseñada», que se cumplirán en 2011.
El Partido Socialista, explicó, concurrió a las pasadas elecciones con el compromiso de asegurar la seguridad de suministro, y optar por un modelo basado en el ahorro, la protección ambiental y el fomento de las energías renovables y limpias. Con respecto a la nuclear, el compromiso electoral del Gobierno supone «el cierre ordenado de las centrales, conforme vaya terminando de vida útil» y siempre que el suministro eléctrico quede «asegurado».
Los criterios por los que se regirá el Gobierno para tomar una decisión serán, explicó Zapatero, la seguridad - «más aún cuando Garoña es una central de primera generación, es decir, se empezó a construir en los años 60»; la seguridad de suministro - «teniendo en cuenta que Garoña aporta un 1,4 por ciento del total» de la electricidad de España-, y un «criterio general de apoyo a las energías limpias y menos costosas».
En su respuesta al presidente el senador del PP Pío García-Escudero, por su parte, instó al Gobierno a «no hacer política fácil para la galería» e ir más allá de los «discursos ideológicos». A su juicio, «la ambigüedad y las simplificaciones ideológicas» pueden mermar la competitividad de España, en tiempos de crisis, y «no podemos pedirle a las renovables más de lo que pueden dar ni podemos teñirlo todo de verde». La cuestión debería ser, según García Escudero, si Garoña reúne las condiciones técnicas y de seguridad, algo que ya ha asegurado el CSN, por lo que «no se entiende que nadie coquetee con la idea de cerrarla».
Por su parte, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, relativizó el término de «vida útil» y aseguró que el Ejecutivo procurará «cumplir con su compromiso electoral de cerrar los reactores al término de su vida útil. En concreto, la de Garoña expira en 2011. Asimismo, aseguró que la decisión final la dirán dentro de los plazos previstos.
Mientras, el presidente del PP, Mariano Rajoy, calificó de «pintoresca» la situación del Gobierno respecto a esta central nuclear, y aseguró que la decisión final «irá o en contra de su discurso y de su programa electoral o en contra del sentido común, en caso de que decida cerrarla».