Carmen Martínez Ten, presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear, antes de iniciar las explicaciones sobre Garoña. / ICAL
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) entregó ayer en mano al ministro de Industria, Miguel Sebastián, el informe, aprobado por unanimidad, en el que aconseja renovar la autorización para la explotación de la central de Santa María de Garoña durante diez años más, pero con el cumplimiento de quince condiciones generales (aplicables a todas las instalaciones nucleares españolas) y específicas (identificadas para la presente autorización).
La propuesta, no vinculante, incluye la necesidad de realizar de un conjunto de modificaciones de diseño por parte del titular de la planta -Nuclenor- para reforzar la seguridad y cumplir la normativa exigida por el CSN. El Gobierno tiene ahora hasta el 5 de julio para decidir si cierra o no la instalación.
La presidenta del CSN, Carmen Martínez Ten, explicó la decisión tomada el viernes y dijo que Garoña es «tan segura como las centrales francesas, suecas o americanas de su mismo diseño». «No hay ninguna diferencia en la tecnología con otras centrales que, con el mantenimiento y las inversiones, han extendido sus vidas a 20 años más», manifestó.
La primera de las condiciones que deberá cumplir la planta, antes del arranque posterior a la parada de recarga de 2011, es la instalación de un nuevo sistema de tratamiento de gases radiactivos para casos de accidente.
Para antes de 2013 se pide el refuerzo del aislamiento de las penetraciones de la contención, la mejora de la independencia de equipos y circuitos eléctricos, separando los sistemas de seguridad de los que no lo son, y la evolución de la protección contra incendios.
Después de la parada para recarga de combustible de 2013, el CSN tendrá que evaluar si la central ha cumplido las tres condiciones, como requisito para que la instalación siga funcionando.
Además, se han añadido una serie de Instrucciones Técnicas Complementarias (ITC), en las que se requiere a Nuclenor una serie de medidas de vigilancia, entre ellas la mejora de la instrumentación de medida de gases combustibles en la contención para posibilitar la gestión de accidentes severos y la mejoras relacionadas con los análisis de seguridad de la central en relación con sucesos externos.
Otra ITC sería la realización de una prueba de funcionamiento de los generadores de emergencia, en condiciones de temperatura muy alta. Además, se establece la vigilancia de las penetraciones de los accionadores de barras de control y del plan de inspección de soldaduras de acero.
También se incluye la implantación de acciones correctoras en materia de experiencia operativa, la revisión de la documentación para incluir los resultados de la evaluación y «un análisis de la gestión de residuos a partir de 2015 y dos años antes de que se agote la capacidad actual de las piscinas».