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ENTREVISTA
«Hay tres actuaciones prioritarias para nosotros: Carrión, Órbigo y Castrovido»
Juan José Valín • Presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero
ICAL - VALLADOLID | 10/03/2012
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  El presidente de la CHD, José Valín . / Miriam Chacón (ICAL)

Juan José Valín (1948, Villalón de Campos, Valladolid) llega a la Presidencia de la Confederación Hidrográfica del Duero con las ideas muy claras: plantear, planificar y tratar las iniciativas complementarias de regulación de la cuenca que permitan mirar al futuro con mayor optimismo. A su favor cuenta la gran experiencia, no sólo como político que ha tenido que enfrentarse a importantes crisis (peste porcina, vacas locas, gripe aviar…), sino también como ingeniero hidráulico, faceta a la que ha dedicado casi la mitad de su vida profesional, y van 40 años.

Recoge el testigo de Antonio Gato en un año de enorme sequía y en medio de una crítica situación económica que le obligará a hacer encaje de bolillos para sacar adelante infraestructuras de calado. Llega a la Presidencia de la CHD con las ideas muy claras y consciente de que en «hidráulica no vale improvisar» y que hay que tener una política de prioridades. Dice que las batallas perdidas son las que no se empiezan y que peleará por «asegurar el suministro».
¿Qué pasos dará de manera inminente para atajar el problema de la sequía, habida cuenta, además, de las riñas que están surgiendo entre las comunidades de regantes de León y Palencia que dependen de Riaño?
Lo primero, reunirme con los afectados y profundizar en la materia con el personal del propio organismo para proponer soluciones que sean asumibles. No obstante, la situación del embalse de Riaño no es la peor de los embalses de Castilla y León. La situación más complicada se va a vivir en embalses afectados por la zona Pisuerga y en León, probablemente, en el Páramo Alto y, también, en el bajo Duero. Naturalmente, en la zona del Carrión también habrá problemas. Creo que la de Riaño es una situación grave, pero con una buena negociación y criterios de racionalidad puede asumirse y resolverse.
A tenor de lo que dice, la situación va a ser complicada en buena parte de la cuenca, ¿qué medidas se van a tomar para aminorar las consecuencias?
Medidas pocas. Hay que adoptar las decisiones oportunas en coordinación con las comunidades de regantes, y asumir la situación. Si no llueve, no llueve. La sequía no es algo sobre lo que puedan disponerse soluciones mágicas. Un año que no llueve es un año de sequía en el que hay poca disponibilidad de caudal. En hidráulica no vale improvisar, lo que hay que tener es una política que sepa plantear prioridades.
¿Quiere decir que la planificación hasta la fecha no ha sido la adecuada?
No, lo que quiero decir es que no se ha cumplido. En los planes hidrológicos pasados, los que se aprobaron en la etapa de Felipe González y en la del gabinete Aznar, existían infraestructuras previstas para mejorar la regulación de los cauces. Concretamente, el embalse del Arlanza, es decir, la presa de Castrovido, y regulaciones complementarias en el Carrión y Órbigo. El embalse de Castrovido se dejó contratado en 2004 y en estos momentos aún quedan varios años para terminarlo, porque se ha retrasado por una visión de la política hidráulica totalmente alejada de la realidad hidrológica y de la climatología de esta Comunidad. En los otros dos casos, no se ha hecho nada. Algunos estudios que ya se encargaron en su día… Este es el problema. En política hidráulica, acordarse de Santa Bárbara cuando truena no sirve. Cualquier actuación tiene sus efectos después de unos años. No hay milagros, ahora tenemos que administrar lo que hay.
¿Apunta, entonces, que estas obras serán prioritarias?
Mi prioridad fundamental es, sin lugar a dudas, plantear, planificar y tratar estas iniciativas complementarias de regulación de la cuenca que nos permitan mirar al futuro con mayor optimismo. Todo, con independencia de que se siga trabajando en las materias del Plan de Riberas, de Calidad de las Aguas… que están muy bien, o de las actuaciones que se adopten en modernización de regadíos. Con independencia de eso, lo que está claro es que para el organismo responsable de que exista agua suficiente en la cuenca, la prioridad fundamental es la otra. Voy a esforzarme para sacar adelante lo más rápido posible el embalse de Castrovido y las actuaciones de regulación complementaria del Carrión y del Órbigo, actuaciones sustitutorias de dos embalses que en su día se rechazaron por cuestiones medioambientales, el embalse de Vidrieros y el de Omaña. Se trata de que esto esté claramente recogido en el Plan Hidrológico de la cuenca, sin ningún tipo de eufemismos. Tienen que darse los pasos para desarrollar los proyectos, para licitar las obras... Todo esto exige mucha voluntad porque, además, nos encontramos en momentos económicamente difíciles. Pero está claro que las batallas perdidas son las que no se empiezan. Me daría con un canto en los dientes con sacar adelante estas tres grandes actuaciones y, si puedo alguna más, también.
¿Cuál es esa ‘alguna más’?
Tengo alguna en la cabeza vinculada a otros cauces, pero necesito contrastarla con los técnicos de la casa y con toda la estructura que opina en los planes hidrológicos. En todo caso, las prioridades son las que son.
Hay convocadas reuniones con comunidades de regantes del Pisuerga-Bajo Duero y Esla-Valderaduey, ¿está previsto tomar alguna medida?
Son encuentros en los que queremos poner en común la situación y conocer sus impresiones, previos a la Comisión de Desembalse que, quizá, este año sea conveniente adelantar. Pero en cualquier caso, se pueden ir tomando decisiones con independencia de la reunión de la Comisión, que nos ayudará a decidir si es necesario retrasar o no el inicio de la campaña de regadío.

Esta noticia se puede leer al completo en la edición impresa de El Adelantado de Segovia.

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