Juan Vicente Herrera, junto a Alfredo Pérez Rubalcaba y Pedro Sanz, en un momento del funeral. / ICAL
Más de 200 personas se concentraron ayer a las puertas del Ayuntamiento de Aranda de Duero (Burgos) para condenar el atentado terrorista en el que fallecieron el pasado miércoles en Afganistán dos guardias civiles y su intérprete. Cinco minutos de silencio sirvieron para protestar por el asesinato de uno de sus paisanos, el alférez, Abraham Leoncio Bravo Picallo, de 33 años. El acto estuvo presidido por el alcalde la capital ribereña, Luis Briones, la subdelegada del Gobierno, Berta Tricio y el delegado territorial de la Junta en Burgos, Jaime Mateu.
El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, acudió al funeral de Estado por las víctimas, que se celebró ayer en Logroño y estuvo presidido por los Príncipes de Asturias. Sin embargo, Briones explicó que «previsiblemente» Bravo Picallo será enterrado en Aranda de Duero aunque subrayó que es «un tema privado de la familia y se va a celebrar en la más estricta intimidad». En cuanto a la posibilidad de que el Ayuntamiento rinda algún tipo de homenaje al fallecido, comentó que todo sucedió de manera muy precipitada y que la Junta de Portavoces está «consternada». Sólo pudo asegurar que están a total disposición de la familia a la que transmitieron el pésame pocas horas después de conocer la trágica noticia.
El consejero de la presidencia y portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, trasladó su pésame a laos familiares y amigos de los guardias civiles asesinados, y tuvo una mención especial para al alférez Leoncio Bravo Picallo. «Hoy más que nunca es necesario reconocer la eficaz labor de los contingentes españoles en misiones de paz en el extranjero».
También el delegado del Gobierno, Miguel Alejo, mostró su condolencia por estas muertes y recordó que la labor de la Guardia Civil no es sólo velar por la seguridad de los españoles y prevenir la criminalidad, sino apoyar a la población cuando ésta lo necesite y participar en programas de paz.
Por su parte, las banderas del Ayuntamiento de Salamanca ondearon ayer a media asta en señal de luto, tras el llamamiento realizado por la FEMP.