Riego por aspersión en una plantación de maíz. / Ical
Una encuesta elaborada la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias (Seiasa) del Norte refleja que las comunidades de regantes modernizadas reducen a la mitad las horas de trabajo de sus regantes y logran un ahorro medio del consumo de agua del 40 por ciento. El estudio constata ahorros medios del 50 por ciento en el consumo energético en aquellas zonas que consumían con anterioridad a la actuación de modernización gasóleo para la aspersión. El presidente de Seiasa del Norte, Graciliano Palomo, explicó que los factores más valorados por las comunidades que han pasado del riego por gravedad al presurizado son «la comodidad, la garantía del suministro de agua en toda la superficie, y el ahorro de agua y el de horas de trabajo».
Los datos de rebaja de consumo de agua de la encuesta, desarrollada durante el primer trimestre del año sobre las 18 comunidades de regantes de Castilla y León modernizadas y que ya habían regado al menos una campaña con los nuevos sistemas presurizados, arroja porcentajes de entre el 30 y el 80 por ciento, dependiendo de la zona. La explicación a estos elevados porcentajes se encuentra en las pérdidas de agua suplementarias que sufrían las antiguas canalizaciones «en muy mal estado de conservación». «En todo caso es importantísimo el ahorro de agua comprobado, así como la satisfacción y el orgullo de las comunidades por el mismo, confirmándose uno de los objetivos prioritarios de los planes estatales de modernización del riego», dijo Palomo.
Asimismo, las comunidades modernizadas cifraron el ahorro medio de horas de trabajo dedicadas al riego entre el 50 y el 70 por ciento. Palomo concretó que, en cualquier caso, tomando la medida del 50 por ciento de reducción de horas de trabajo de riego, «resulta un ahorro considerable, cuando se está en los inicios de la aplicación de las nuevas tecnologías y cuando la telegestión está en fase de aplicación incipiente». Asimismo, remarcó que en la actividad agraria «es muy frecuente no valorar en términos económicos» el tiempo de trabajo, algo que es «necesario», dijo, y calculó que tomando una media «prudente» de 45 horas por hectárea por cada campaña, en una explotación de 25 el ahorro se situaría en 1.125 horas, «lo que significa varios miles de euros dependiendo del valor económico de la hora de trabajo».
Finalmente, constató que la disminución de las horas de trabajo «se traduce en una mayor calidad de vida que las comunidades de regantes reconocen denominándola comodidad en las respuestas a la encuesta». Asimismo, afirmó que los agricultores más jóvenes y emprendedores están aprovechando la mayor disponibilidad de tiempo para ampliar sus explotaciones.
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