Los secretarios regionales de UGT y CCOO, Agustín Prieto y Ángel Hernández, encabezan una de las manifestaciones. /ICAL
Más de 10.000 personas salieron a la calle ayer en Castilla y León en la manifestación del Primero de Mayo, Día del Trabajo, con el lema ‘Por el empleo con derechos y la garantía de nuestras pensiones’. Los malos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), conocidos el viernes, y la necesidad de que las administraciones impulsen las políticas para crear empleo y poder salir de la crisis, fueron los aspectos más recalcados por los sindicatos convocantes, CCOO y UGT.
En Ávila, los trabajadores de Nissan y la tasa del paro del 26 por ciento en la provincia fueron los protagonistas de la movilización, que fue secundada por cerca de un millar de participantes, según los sindicatos, que aprovecharon para realizar todo tipo de reivindicaciones, no sólo laborales, como la que incluye la reducción de alumnos del Centro Nacional de Formación de la Policía o la eliminación del peaje de la AP-51.
El secretario provincial de UGT, Luis Sánchez, exigió reformas para paliar el desempleo y crear nuevos puestos de trabajo, mientras que el responsable de CCOO, Ricardo del Val, llamó la atención sobre la «sangría» de despidos en pequeñas y medianas empresas, así como los expedientes de regulación de empleo presentados en multitud de empresas de la provincia.
También en Burgos la cifra de asistentes superó el millar, para urgir al Gobierno nacional «medidas urgentes» para la reactivación del empleo. En la manifestación, en la también participó el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, el secretario provincial de UGT, José Luis García Pascual, señaló la necesidad de activar la demanda y el consumo para poder salir de la crisis y reclamó un cambio en el modelo productivo basado en la innovación.
Mil personas se dieron cita en León, donde el secretario provincial de CCOO, Ignacio Fernández, señaló que «el 1 de Mayo no es una fecha para darse golpes de pecho, sino para tener un mínimo de esperanza hacia delante». En ese sentido, consideró necesaria la «actuación política», así como «disponer de un modelo productivo diferente, asentado sobre el empleo de calidad, la igualdad, la formación de hombres y mujeres, salarios dignos y un nivel de protección social notable».
En Palencia, la protesta fue secundada por más de 500 personas que reivindicaron que el Gobierno adopte medidas adecuadas para incentivar el consumo y crear empleo. La marcha transcurrió sin incidentes, salvo a la entrada de la Plaza Mayor, donde un grupo de jóvenes anti sistema protagonizó un pequeño altercado con la Policía Nacional, que no llegó a más dado el cordón de seguridad que vigiló su actuación en todo momento.
En la capital segoviana fueron 300 personas las que se sumaron a la protesta. Con banderas y pegatinas, la marcha se produce en un momento de especial sensibilidad laboral ya que existen algunas empresas segovianas con amenazas de cierre.
En Soria, la lluvia perjudicó a la marcha, aunque a ella se sumaron 500 personas. La manifestación transcurrió con más prisa de lo habitual y con menor participación que en años anteriores.
Cerca de 5.000 personas, según la Policía, y 8.000 según la organización, se manifestaron por las calles de Valladolid, en una movilización que estuvo encabezada por los líderes regionales de UGT y CCOO, Agustín Prieto y Ángel Hernández, respectivamente, quienes reivindicaron el papel de los sindicatos en la defensa de los trabajadores.
Por último, más de 400 personas recorrieron el centro de Zamora formando parte de la manifestación conjunta promovida por los sindicatos Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras para reivindicar el empleo con derechos y la garantía de las pensiones.