Zapatero ve «razonable» elevar a 67 años la edad de la jubilación

El Partido Socialista avala la renovación del sistema de pensiones diseñada por el presidente del Gobierno, que quiere buscar consenso con los agentes sociales para sacarla adelante

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El jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibió ayer el aval del Comité Federal del PSOE a la propuesta de reforma de las pensiones planteada por el Ejecutivo y que ayer defendió ante la dirección socialista considerando que es «razonable» y asegurando que buscará el consenso.

Éste fue el asunto central de la reunión del máximo órgano de la formación. Los barones y la mayoría de intervinientes respaldaron la iniciativa del Gabinete de abrir el debate para la reforma de las pensiones, y solo hubo contestación por parte de los dos integrantes de Izquierda Socialista por entender que puede costar la confianza de los sindicatos y de los ciudadanos. De hecho, se abstuvieron en la votación sobre las últimas medidas financieras. El líder progresista recalcó que será «flexible y dialogante» en el marco del Pacto de Toledo.

No obstante, lo que quisieron dejar claro todos los que apoyaron la iniciativa es que el aumento de la edad de jubilación a los 67 años así como el resto de reformas previstas no es una imposición, sino una propuesta de partida que ahora debe ser analizada por partidos y agentes sociales.

Ante ese proceso, Zapatero destacó que ha actuado pensando en las generaciones futuras y apostilló que lo ha hecho por responsabilidad, ya que podría haber mirado para otro lado y dejar el problema para años venideros: «El Gobierno tiene que hacer lo que tiene que hacer, y lo tiene que hacer ahora». La ministra de Economía, Elena Salgado, fue muy rotunda: «La gente entiende esto».

Asimismo, el presidente defendió el duro recorte de gasto público aprobado el viernes y pidió a sus compañeros de partido que tengan el «temple necesario» para explicar las decisiones de política financiera adoptadas y les adelantó la intención de redactar una ley de participación institucional de los sindicatos, al tiempo que criticó de forma velada a Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal y de Air Comet: «Hay empresarios buenos y malos, y entre éstos, los hay muy notables».

Además, expresó su deseo de que «este país esté curado de espantos» ante la tentación del «dinero fácil», en alusión a la burbuja inmobiliaria, y apostó por la rehabilitación, dado el gran potencial económico de este sector debido al amplio parque de viviendas construidas hace más de 30 años.

Lógicamente, el desempleo, tras las últimas y devastadoras cifras, era otro tema inevitable. Zapatero subrayó que la reforma laboral que presentará el viernes el Ejecutivo está dirigida a ayudar, sobre todo, a los jóvenes y a los trabajadores poco cualificados, que son los colectivos que «más duramente sufren el azote del paro».

Quizás, entre líneas, el jefe del Ejecutivo haya dado una pista sobre un nuevo paso impopular en el rumbo de la economía española. «Los cambios que se propondrán afrontarán otro importante problema: la dualidad que existe entre contratos indefinidos y temporales, y que provoca un «exceso de precariedad en estos últimos que forma parte ya casi estructural del mercado de trabajo».

Por último, Zapatero no se olvidó de Rajoy, al que tachó de «populista, inconsistente e incoherente».