Zapatero remoza su Gobierno para recobrar el aliento frente a la crisis

Pese a las llamadas a la austeridad, no solo se mantiene el número de carteras, sino que se crea una tercera Vicepresidencia

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Como si se tratara de uno de esos chistes que ya se sabe todo el mundo, finalmente el presidente Zapatero anunció ayer la barrutada remodelación gubernamental. Los cambios se traducirán en la salida de cinco ministros y la llegada al Gabinete de otras tantas caras nuevas. Si bien el reajuste ha sido algo más amplio que el que se había filtrado el pasado fin de semana, lo cierto es que las quinielas acertaron en lo sustancial, de modo que el principal responsable del área económica, Pedro Solbes, deja su sitio a la hasta ayer titular de Administraciones Públicas, Elena Salgado.

Además de Solbes, dejan sus carteras Mercedes Cabrera, Magdalena Álvarez, Bernat Soria y César Antonio Molina, mientras que entran Manuel Chaves, que será titular de una nueva vicepresidencia de Cooperación Territorial, José Blanco en Fomento, Ángeles González Sinde para Cultura, Trinidad Jiménez en Sanidad y Ángel Gabilondo en Educación.

Por su parte, Elena Salgado deja Administraciones Públicas para convertirse en vicepresidenta para Asuntos Económicos.

Al margen del baile de nombres, la reforma se traducirá también en una cierta redistribución de competencias. Entre ellas, la reasignación de la secretaría de Estado para el Deporte, que deja de estar adscrita a Educación y pasa a depender directamente del propio Zapatero. Jaime Lissavetzky, al que el inquilino de Moncloa ha ratificado como secretario de Estado, pasa a ser, de facto, una especie de ministro sin cargo. Asimismo, la vicepresidenta De la Vega asumirá las responsabilidades sobre la Función pública, que hasta ahora recaían sobre el Ministerio de Administraciones Públicas.

También es novedoso que el nuevo departamento de Educación pase a ocuparse de la Secretaría de Estado de Universidades, que fue traspasada a Ciencia y Tecnología en la remodelación que se produjo hace poco más de un año, tras las pasadas elecciones generales. Esta circunstancia llevó al máximo dirigente socialista a admitir que ello puede entenderse como una «rectificación» de lo que hizo entonces.

También habrá cambios en Sanidad, cuya nueva titular asumirá las Políticas Sociales, que en marzo de 2008 fueron entregadas a Educación.

Tras anunciar todas estas novedades, Zapatero justificó los cambios en la necesidad de «anticipar la recuperación económica y la creación de empleo, fortalecer la cohesión social y territorial de España y abordar todas las reformas y cambios que demanda la segunda década del siglo XXI». En su opinión, el nuevo Gobierno es un «equipo fuerte, activo y con gran peso político».

En cuanto a las filtraciones que anticiparon las novedades el pasado domingo y que restaron gran parte de la novedad a los anuncios de ayer, el presidente argumentó que algunos cambios «comportaban la participación de varias personas». «Todo el mundo sabe de lo que estoy hablando», comentó sin especificar, pero en clara referencia a que la remodelación salpicaba a la Junta de Andalucía, que sería el presunto origen del chivatazo.

Por lo que respecta a la controvertida negociación del nuevo modelo de financiación autonómica, el leonés afirmó que la responsabilidad en la materia es «de todo el Gobierno», aunque, eso sí, matizó de inmediato que Economía y Hacienda desempeñará un papel «fundamental» en los aspectos técnicos del mismo modo que el nuevo vicepresidente tercero, Manuel Chaves, estará muy presente en su calidad de interlocutor con las comunidades autónomas.

Por más que parezca espectacular, lo cierto es que el de ayer es el séptimo rediseño llevado a cabo por Zapatero desde 2004. Baste recordar la salida de José Bono de Defensa, a quien sustituyó el entonces ministro del Interior, José Antonio Alonso, a su vez, cubierto por Alfredo Pérez Rubalcaba. En agosto de 2006 y febrero de 2007 salieron del Ejecutivo socialista, respectivamente, el ministro de Industria, José Montilla, y el de Justicia, Juan Fernando lópez Aguilar. Joan Clos y Mariano Fernández Bermejo entraron en la alineación.

Jordi Sevilla, María Antonia Trujillo o Carmen Calvo son otros nombres que también abandonaron el Consejo de Ministros. Mientras, Bibiana Aído, Cristina Garmendia, Celestino Corbacho, Miguel Sebastián, Beatriz Corredor o Francisco Caamaño se estrenaron en el Gabinete, eso sí, con una suerte más que dispar.