Zapatero intenta tapar las críticas recordando al PP la guerra de Iraq

La ministra de Defensa, Carme Chacón, admite en el Senado que se produjo un «equívoco» con EEUU durante el proceso de notificación, pero que «ya está aclarado».

Cómo y cuándo se saque a las tropas de Kosovo es algo que, en realidad, le importa bien poco al PP, al PSOE y a la gran mayoría de la sociedad española. De hecho, los propios populares ya reclamaron la salida del país balcánico con el argumento de que no puede haber soldados patrios defendiendo una independencia que Madrid ni siquiera reconoce. De ahí que en el monumental escándalo organizado a cuenta del extemporáneo anuncio de la titular de Defensa, Carme Chacón, y el consiguiente cabreo del titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y buena parte de su equipo, no esté en absoluto vinculado al fondo de la cuestión, sino que se trata más bien de otro barrizal político que los populares aprovechan con habilidad para desgastar al Ejecutivo.

Y lo consiguieron en buena medida, puesto que, tras impedir el PSOE que el presidente Zapatero diera hoy explicaciones en el Congreso, los de Rajoy lograron finalmente acorralar al socialista en el Senado. Allí, el inquilino de Moncloa se limitó a defenderse del acoso echando la vista atrás y reclamó al PP que tenga «un poco de pudor» al hablar de política exterior y de tropas en misiones internacionales, porque ellos «enviaron los soldados a Iraq contra la legalidad internacional y la OTAN».

Tan airada contestación la motivó una intervención del portavoz del Grupo Popular en la Cámara Alta, Pío García Escudero, quien había proclamado que el jefe del Ejecutivo «solo se mueve para enfadar innecesariamente» al presidente de EEUU, Barack Obama, y a los aliados de la OTAN, «por la forma» en que anunció el repliegue de la misión en Kosovo.

El conservador denunció la «parálisis» de todo el Ejecutivo ante la situación económica y subrayó que el presidente es «capaz de cualquier cosa con tal de distraer la atención y que no se hable de los auténticos problemas que preocupan a España, es decir, el paro y la crisis». «Vaya espectáculo que está dando su Gobierno, qué vergüenza», apostilló Escudero.

Semejante bronca eclipsó el discurso de Chacón, que había acudido al Senado para dar cuenta del affaire. Allí, al margen de defender la decisión, «adoptada por todo el Gobierno», la ministra reconoció que hubo un «equívoco» con EEUU a cuenta del anuncio, pero que ya está «aclarado».

Acto seguido, la catalana sostuvo «el fondo» y «la forma» en que comunicó la retirada durante su primera visita al contingente español en Istok. Además, recalcó que el Ejecutivo, «a lo largo de los últimos meses» ha reiterado ante los aliados su posición favorable a reducir la presencia militar, y citó, a modo de justificación, unas declaraciones en favor del repliegue del responsable parlamentario de Exteriores del PP, Gustavo de Arístegui.

En cuanto a los aspectos formales, Chacón justificó su decisión de anunciar la salida ante los propios militares españoles, porque «son ellos los que llevan 10 años» defendiendo la seguridad y la estabilidad de aquel territorio y relató que la primera comunicación previa sobre el anuncio fue dirigida al secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer. Esa llamada inicial fue continuada mediante una comunicación a los portavoces de los grupos parlamentarios en la Comisiones de Defensa de Senado y Congreso.

Fue precisamente en la Cámara Baja donde se libró la otra batalla a cuenta del escándalo, ya que, apelando a motivos puramente técnicos, los socialistas impidieron que José Luis Rodríguez Zapatero acuda hoy a la Sesión de Control, lo que motivó ácidas críticas del Partido Popular. Así las cosas, la solicitud conservadora se calificará la próxima semana. Eso sí, para ese martes ya estará configurado el orden del día de esa sesión, con lo que la comparecencia solo podría incluirse si hubiera unanimidad, algo que no permitirá Ferraz. Como quiera que las dos semanas siguientes los diputados se toman vacaciones por la Semana Santa, ya no habrá opción para citar al presidente hasta el 21 de abril.

La culpa la tuvieron ‘las prisas’

Fuentes gubernamentales indicaron ayer que la ministra de Defensa, Carme Chacón, celebró el pasado domingo una reunión de urgencia con el jefe del Estado Mayor de la Defensa para analizar la situación tras la retirada de las tropas, y para solventar los «errores» cometidos. Los fallos admitidos en ese encuentro interno de alto nivel fueron, fundamentalmente, «en la interlocución internacional», es decir, a la hora de comunicar la decisión a los aliados. En concreto, respecto al Pentágono, se explicó que la premura supuso que Chacón no consiguiera hablar por teléfono con su homólogo estadounidense, Robert Gates, lo que dejó la tarea en manos del secretario general de Política de Defensa, quien consiguió, a través de la Embajada estadounidense, la primera respuesta «positiva» del Departamento de Estado norteamericano, que dio a entender que no importa la salida de Kosovo si ello permitía enviar más tropas a Afganistán.

FuenteAgencias 
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