Zapatero cree que los pasos dados por Batasuna «no serán en balde»

El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, muestra su sorpresa y su deseo de que el dirigente socialista no vuelva a cometer más errores en materia antiterrorista.

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Si la noticia del día de ayer no hubiese sido la remodelación del Gobierno, posiblemente, todos los medios se hubieran volcado con las explosivas declaraciones del jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que pidió prudencia al hablar de la posibilidad de acabar con ETA esta legislatura, aunque señaló que hay datos «muy determinantes», y destacó los «pasos» dados por la izquierda abertzale, «insuficientes», pero que «no van a ser en balde».

Muy hábil se mostró el líder socialista para volver a disparar todas las sospechas acerca de una negociación desde hace meses con la banda asesina, ya que sus últimas conjeturas sobre las recientes declaraciones y mensajes de dirigentes del entorno de los criminales, las ofreció en medio de la rueda de prensa en la que anunciaba profundos cambios en su Gabinete.

Tan peliaguda cuestión fue sacada por el político leonés a propósito del «magnífico» ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, del que dijo que era conveniente mantenerlo en «un momento tan decisivo» para avanzar hacia el final de ETA. Independientemente de asuntos turbios como el caso Faisán, éste ha logrado «grandes avances» en la lucha antiterrorista. Buena prueba de ello son los más de 300 detenidos durante la legislatura.

Sobre la disolución del grupo terrorista, el jefe del Ejecutivo reconoció que será «difícil y complicado», pero se trata de una «prioridad estructural» para su equipo. De hecho, señaló que se trabaja para que esta banda desaparezca «cuanto antes», y consideró que se está en un momento en que ese trabajo ha dado «más resultados que nunca», aunque apostó por la prudencia tras recordar los 40 años de actividad sanguinaria.

Asimismo, Zapatero quiso dejar claro que en el pacto presupuestario y de legislatura suscrito con el PNV no existe ningún acuerdo secreto relacionado con la desaparición de la banda, y calificó esos rumores de «absolutamente inciertos». «Desde que llegué a La Moncloa siempre ha habido un diálogo directo con este partido sobre la lucha antiterrorista y el fin de ETA», apostilló.

Dentro del baile de reacciones, encabezadas por el número uno del PP, Mariano Rajoy, que confió en «que lo que no sea en balde sean los errores del presidente en política antiterrorista», llamó poderosamente la atención la del líder de EA, una formación mirada con lupa porque podría cobijar en las elecciones municipales a políticos vinculados con Batasuna. Así, Pello Urizar opinó que el hecho de que Rubalcaba sea el hombre fuerte del Gobierno, evidencia que «el cambio que se está dando en Euskal Herria no deja indiferente a Zapatero».

Mientras esta polémica dentro de las fuerzas del arco parlamentario no ayuda precisamente a ser contundentes contra ETA, otras batallas se van librando en otros campos. La primera de ellas es la de la norma, pues como apuntó el propio Rubalcaba, «la Ley Orgánica del Régimen Electoral General hará que, si alguien es elegido en un partido, coalición o federación, y a lo largo de la legislatura es tachado de ilegal por los tribunales, estará obligado a pronunciarse».

Además, la Fiscalía de la Audiencia Nacional pidió 30 años de prisión para el etarra Javier Macazaga, acusado de asesinar en agosto de 2000 al concejal del PP Manuel Indiano cuando se encontraba en su quiosco de Zumárraga. Hasta 15 tiros recibió la víctima.

Cubillas debe dejar de ser venezolano.- La ministra entrante de Exteriores, Trinidad Jiménez, tiene trabajo de sobra para empezar. Por de pronto una crisis diplomática de primer orden con el polémico Hugo Chávez.

No pinta nada bien la enésima crisis diplomática de España con algún país del planeta. Lo peor es que no están en juego aguas jurisdiccionales (Reino Unido) o conflictos racistas (Marruecos). Se trata de Venezuela, el a todas luces último santuario etarra.

Después de las declaraciones de Arturo Cubillas en las que señalaba que: «Cuando la AVT habla de sus hijos asesinados se refiere a quienes han asesinado y torturado a miles de vascos», y mientras se estudia si tales palabras son constitutivas de delito, el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco solicitó ayer al Gobierno que inicie los trámites para extraditar a este sujeto, residente en Venezuela, aunque le sugirió que antes reclame al Ejecutivo de Hugo Chávez que le retire esa nacionalidad.

Según el auto dictado por el magistrado, la propia Constitución del país sudamericano y el Tratado de Extradición contemplan esa posibilidad en el caso de que esa condición se haya «adquirido en fraude de ley». Y es que Velasco subrayó que el terrorista obtuvo el pasaporte «con el propósito de impedir las reclamaciones extradicionales españolas» respecto a las causas -dos asesinatos, entre ellas- que varios juzgados «tienen todavía en vigor».

No obstante, todo apunta a que caerán en saco roto estas propuestas judiciales, pues el jefe de seguridad en el Instituto Nacional de Tierras (INTI) -ocupación de Cubillas desde 2007- cuenta con el respaldo pleno del régimen bolivariano. Así, el embajador chavista en España, Julián Isaías Rodríguez Díaz, que ofendió al Gobierno sugiriendo que los testimonios de los etarras que señalaban a su protegido fueron fruto de las torturas, indicó que éste ya ha dado su versión de los hechos que se le imputan», pero la investigación «determinará si, efectivamente, está diciendo la verdad».