El periodista y corresponsal de La Vanguardia en África, Xavier Aldekoa, posa ante los medios.
El periodista y corresponsal de La Vanguardia en África, Xavier Aldekoa, posa ante los medios. / efe
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El periodista y corresponsal de La Vanguardia en África Xavier Aldekoa asegura que ese continente “mira hacia adelante” y sostiene que sufrirá cambios importantes porque tiene que dar salida al “músculo” de sus jóvenes y a las cada vez más crecientes voces feministas. Aldekoa (Barcelona, 1981) ha recogido la voluntad de cambio de África en su nuevo libro, ‘Indestructibles’ (editorial Península), en el que recopila historias de distintos africanos y africanas que han superado tragedias y vicisitudes personales y que han salido adelante a pesar de “las heridas de su pasado”.

En una entrevista con los medios, Aldekoa pide que no se estigmatice a los africanos por lo que han pasado, porque “si nosotros sufriésemos ahora un accidente, nos rebelaría que nos redujesen a ser considerados una persona con un trauma; por eso es importante plasmar la dignidad de las personas, porque la víctima ha sido algo antes y sobre todo será algo después”.

Por eso, el periodista considera que desde que empezó a cubrir informativamente el continente han cambiado las preguntas que se hacía: “Antes indagaba sobre la muerte, sobre la herida, pero vi que yo dirigía la atención a lo que les convertía en víctimas”.
Mozambique, República Democrática del Congo, Madagascar, Mali… son algunos de los países que el periodista recorre en el libro a través de historias como la de Margaret, la chica ugandesa de 13 años que ilustra la portada y que está casada con un hombre de 26 años.

“Cuando al principio le preguntaba si quería a su marido, me respondía de forma automática que sí. Después del quinto día de acompañarla a buscar agua, empezó a abrirse hasta revelarme que sería la última en casarse tan pequeña y que sus hijas serían niñas hasta la edad que quisiesen”, subrayó Aldekoa.

“Por eso es importante escuchar; para destilar la complejidad de la situación y para no fijarse en la herida, sino en hablar de los africanos como gente compleja y gente que tiene muchas aristas”, destacó.

Asimismo, destacó que la historia de Margaret le demostró que, a veces, se guarda una imagen estereotipada de los “malos de la película” porque vio que su marido no era el “monstruo” que se había imaginado, si no que Margaret y él estaban construyendo un vínculo sólido, y que el marido también era víctima de su contexto.

Aldekoa, que trabaja desde una corresponsalía itinerante entre Sudáfrica y Barcelona, conecta las dos realidades en el libro a través de sus hijas: explica que la mayor le regala un muñeco para que se lo regale a un niño o niña que se encuentre en sus viajes.

El periodista quiere que sus hijas no vean los países que visita “como los sitios donde papá se va y desaparece unos días”. “Al principio mi hija mayor me daba juguetes que no le gustaban, pero poco a poco empezó a preguntar más y al final me daba su preferido. Al final intento hacer también esto con mi trabajo: trazar puentes porque si el lector se atreve a cruzarlos crece la empatía”.

Contextos

“Esta frase tan manida de que la muerte allí la viven de otra manera es mentira, pero hay contextos que te llevan a asumir unas muertes como lo que son”, añadió el corresponsal, que reconoce que “la empatía con los ciudadanos africanos es un esfuerzo diario”.

El periodista, que espera viajar pronto al Congo, Eritrea, Etiopía y Mali, predice que uno de los grandes retos del continente en el futuro será dar salida al “músculo” de demandas juveniles y de oleadas de cambios, como el feminista, que ya es palpable con gobiernos con un porcentaje de ministras más elevado que en Europa.

“En los próximos años vamos a ver revoluciones o cambios de gobierno traumáticos, porque habrá mandatarios que no serán capaces de canalizar este potencial”.