Un doble golpe de Interior acaba con cuatro de los etarras más buscados

Horas después de que la Guardia Civil detuviera a dos terroristas que salían de un zulo galo, una persecución iniciada en Zamora se saldó con otros dos arrestos en un pueblo portugués

La eficacia de la colaboración de Francia y Portugal con España permitió a lo largo del fin de semana la detención de cuatro supuestos miembros de ETA en el que supone el primer golpe policial a la banda terrorista tras la alerta del pasado 28 de diciembre del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de una acción inminente de la organización.

Durante la madrugada de ayer, fueron detenidos en Portugal Garikoitz García e Iratxe Yáñez -sospechosa de ser una de las participantes de los atentados que la banda perpetró en Burgos y Mallorca el pasado julio- y, horas antes, en Francia, Iñaki Iribarren y Eider Uruburu, los dos en la lista de los terroristas más buscados, cuyas fotografías y fichas personales aparecen en la página web de la Guardia Civil.

Para el ministro del Interior, estas dos operaciones demuestran que «sabemos en lo que está ETA, y ETA sabe en lo que estamos nosotros». «Cuando vayan a un zulo se encontrarán con las Fuerzas de Seguridad y cuando vayan por carretera las Fuerzas de Seguridad estarán esperándoles», y así «hasta que esto acabe», advirtió.

Asimismo, subrayó que las operaciones demuestran la eficacia de la cooperación internacional entre España, Francia y Portugal, y agradeció a los agentes su esfuerzo, una eficiencia por la que también el primer ministro de Portugal, José Sócrates, se mostró satisfecho.

Sobre los arrestados en tierras lusas, que ya han sido trasladados a Lisboa después de que les detuviera la Guardia Nacional Republicana (GNR), el dirigente socialista confió en que sean entregados «cuanto antes», ya que al tratarse de una «persecución en caliente», existen mecanismos jurídicos que puedan agilizar la entrega.

Las detenciones se produjeron después de que la Benemérita parase la furgoneta, conducida por García Arrieta, en un control a la altura de Bermillo de Sayago (Zamora), pero mientras los agentes comprobaban la matrícula, el bastidor y la documentación, el conductor se dio a la fuga con el vehículo oficial de la patrulla en dirección a Portugal. Posteriormente, la GNR localizó el coche en Torre de Moncorvo e interceptó al etarra.

Yáñez, por su parte, fue localizada por la Policía portuguesa en Vila Nova de Foz cuando viajaba con documentos falsos en un Opel Astra con matrícula gala que presuntamente hacía la labor de lanzadera de la furgoneta identificada, que iba cargada con 10 kilogramos de pentrita, bidones para enterrar en zulos, material para fabricar explosivos, una pistola, un revólver, un arma larga, placas de matrícula gala sin troquelar y diversa documentación, aunque, según indicaron fuentes oficiales, el material no estaba preparado para estallar de forma inmediata.

De esta forma, a juicio de Rubalcaba, parece que ambos detenidos «estaban huyendo», si bien el dirigente socialista prefirió esperar a que avanzara la investigación para determinar si la banda estaba preparando un atentado.

Lo que sí parece claro es que la banda asesina tiene infraestructura en Portugal. En los últimos años, los etarras han usado ese país para robar o alquilar coches con los que posteriormente intentaron o llevaron a cabo acciones terroristas en España. Tras la desarticulación del comando Vizcaya en julio de 2008, su líder, Arkaitz Goikoetxea, confesó a la Guardia Civil que una de las primeras órdenes que les transmitió el entonces jefe de comandos de la banda, Txeroki, fue crear una infraestructura estable allí.

En Francia, una operación conjunta de la Policía del país y la Guardia Civil sorprendió a Iribarren y Uruburu cuando acababan de manipular un zulo que escondían en una zona boscosa de Chadrat, y en cuyo interior los terroristas guardaban dinero, que podría ser empleado para la financiación de las actividades de la banda, así como una detallada contabilidad. Los detenidos portaban en el momento de su detención dos armas de fuego, documentaciones falsas y 2.000 euros que acababan de sacar del escondite.

FuenteEFE Zamora
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