Un déficit imprevisto obliga a Rajoy a endurecer sus primeros recortes

Los Ministerios ajustan sus presupuestos para compensar el desfase que deja Zapatero. Las tasas del IBI y del IRPF aumentan para intentar recaudar un máximo de 6.200 millones de euros.

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El último Consejo de Ministros de este año dejó más sorpresas de las que se esperaban. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya había anunciado que congelaría el sueldo de los funcionarios y que actualizaría las pensiones, pero la previsión de déficit para este 2011, «más elevada» de la que tenía el Ejecutivo anterior, le obligó a tomar «medidas extraordinarias». Entre ellas, se encuentra una subida de impuestos «temporal».

La rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros también fue excepcional, por su duración, y porque la portavoz estuvo acompañada por los tres ministros que más responsabilidad tienen en materia económica: el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro; el de Economía, Luis de Guindos; y la de Empleo, Fátima Báñez.

«Nos encontramos con un dato de déficit público mucho mas elevado de lo que había comunicado el Gobierno anterior», explicó Saénz de Santamaría. En concreto, la cifra que baraja el nuevo Ejecutivo es del 8 por ciento, dos puntos por encima de lo previsto.

Por ello, Rajoy ha tenido que romper uno de sus compromisos electorales: no subir los impuestos. Según explicó Montoro, se producirán cambios fiscales «temporales» y «progresivos», que afectarán «a los que más tienen» y que aportarán entre 6.100 y 6.200 millones de euros.

Entre las distintas fórmulas estudiadas, el Gobierno ha optado por subir el IBI y el IRPF al considerar que era «lo menos dañino» para el crecimiento económico. Así las cosas, no se producirá, de momento, un incremento del IVA.

La elevada previsión de déficit para este 2011 también obligará al Gobierno a hacer numerosos recortes. En concreto, el nuevo Ejecutivo pretende ahorrar 8.900 millones de euros, una cifra «realmente grande», pero «verosímil», a juicio de Montoro.

El responsable de Hacienda cree que este objetivo es «creíble» después de haber ultimado el acuerdo de no disponibilidad de gasto. Todos los ministerios deberán apretarse el cinturón, especialmente el de Fomento, que ajustará su presupuesto en 1.612 millones de euros. Tras él, los más austeros serán el de Industria, el de Economía y el de Exteriores. El recorte se aplicará, en general, en toda la Administración: se suprimirán direcciones generales y se bajarán las subvenciones que reciben los partidos políticos, las patronales y los sindicatos.

En cuanto a los funcionarios se mantiene la congelación de sus salarios, mientras que su jornada laboral se verá ampliada dos horas y media más a la semana.

El plan de no disponibilidad incluye, además, la decisión de no renovar la ayuda mensual de 210 euros para jóvenes, denominada Renta Básica de Emancipación.

De los recortes solo se salvan las pensiones, que se revalorizarán un uno por ciento y la ayuda de 400 euros a los desempleados sin ingresos que será prorrogada.