Nueva jornada de declaración de agentes de la Benemérita en el Supremo.
Nueva jornada de declaración de agentes de la Benemérita en el Supremo. / EFE
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Un agente de la Guardia Civil que participó en un registro en una nave donde se hallaron casi diez millones de papeletas para el referéndum del 1 de octubre de 2017 comentó ayer que las concentraciones que se produjeron en protesta por esta actuación recordaban, para algunos “compañeros veteranos, al “principio del conflicto vasco”.

“Yo no he vivido el conflicto vasco, gracias a Dios, pero compañeros míos veteranos decían que era como el principio del conflicto vasco, similar”, explicó el agente al tribunal que juzga el proceso independentista en Cataluña, durante su declaración en calidad de testigo. El presidente del tribunal, Manuel Marchena, no le dejó explayarse más y le interrumpió para solicitar al fiscal que hiciese una nueva pregunta.

Este guardia civil contó lo que vivió durante el registro de la nave situada en Bigues i Riells (Barcelona), a la que el equipo policial llegó a primera hora de la mañana y apenas un rato después comenzaron a concentrarse decenas de personas, que se convirtieron en centenares a medida que pasaban las horas.

Él era el encargado de hacer el reportaje fotográfico de lo que se iba incautando, por lo que hasta que no fue a salir para marcharse no vio la cantidad de gente que había. Sí manifestó que durante el registro escuchó gritos y “algún golpe en el tejado” como si hubiesen tirado piedras.

También recordó que el secretario judicial llegó más tarde “bastante atemorizado” y pidió a los efectivos de la Benemérita que se quitasen los chalecos para que no les identificaran al salir y que le prestasen algo para poder taparse la cara. “Un compañero le dio un pañuelo y se tapó completamente la cara porque tenía miedo. Y era para tenerlo”, remarcó.

Compañeros del Grupo de Acción Rápida (GAR) del Instituto Armado, que estuvo ese día de apoyo para dar seguridad, consiguieron hacer un pasillo entre los concentrados para que saliera el primer coche de la comitiva judicial, que conducía el testigo, y en el que iba otro agente y el secretario judicial.

Cuando salían, a muy baja velocidad porque los manifestantes se colocaban en el suelo para intentar impedir que el vehículo avanzara, escucharon “insultos y amenazas” y vieron cómo lanzaban “escupitajos” al coche. “Recuerdo sobre todo la cara de odio de un señor mayor, como si le estuviésemos quitando algo de su familia”, apuntó.

A la pregunta del fiscal Jaime Moreno sobre si vio a alguno de los manifestantes organizando a los demás y ordenándoles que se tiraran al suelo al paso del coche, aseguró que no: “Bastante tenía con llevar el coche y no atropellar a nadie”.

“Os mataremos”

El coche “recibió golpes” y fue “zarandeado” y el agente asegura que escuchó gritos que decían “fuera las fuerzas de ocupación” u “os mataremos”. Después, el abogado Jordi Pina, que representa a Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull, le preguntó por qué el superior al mando no incluyó esta última amenaza en su acta de lo sucedido, a lo que el testigo contestó que no lo sabe, pero ha confirmado que él mismo le había informado de ello.

Un guardia civil que participó en el registro de la sede Unipost en Terrasa (Barcelona) responsabilizó a los Mossos d’Esquadra de planificar la salida de dicha empresa por una “calle que era una ratonera”, donde se aglomeraron centenares de personas, cuyas caras eran el “reflejo del odio”.

Este suboficial mayor, el tercer testigo de la sesión de ayer y cuya imagen tampoco fue difundida para proteger su intimidad —como todos los agentes que han comparecido hasta el momento— relató, a preguntas del fiscal Jaime Moreno, que el registro de esta empresa el 19 de septiembre de 2017, en la que se incautaron más de 43.000 sobres dirigidos a futuros miembros de mesa para el referéndum del 1 de octubre, se practicó con normalidad.