El compositor y cantante de la banda británica Arctic Monkeys, Alex Turner, durante el concierto del festival Mad Cool en el parque de Valdebebas. / efe
El compositor y cantante de la banda británica Arctic Monkeys, Alex Turner, durante el concierto del festival Mad Cool en el parque de Valdebebas. / efe
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Días de borrasca, víspera de resplandores. Más o menos. Porque tras el colosal desbarajuste del jueves en el arranque de esta tercera edición del Mad Cool Festival, ya nada podía ir a peor. Literalmente no podía, ni debía. Y lo cierto es que la continuación del viernes ya de primeras pintaba más tranquila cuando los asistentes en coche conseguían aparcar sin tener que soportar el desesperante atascazo del día anterior. El acceso al recinto caminando resultó también tranquilo, como si no hubiera pasado nada.

Definitivamente parecía otro festival, incluso con las esperas para comprar bebida y comida reducidas considerablemente en su duración —donde el jueves era una hora el viernes eran quince minutos, al menos en determinados puntos—. Con la resaca del enfado generalizado de la jornada precedente, pareciera que los 80.000 asistentes hubieran pactado tácitamente proseguir con cierta resignación y centrarse en la música. Y a pesar de que el recinto terminaría saturándose al caer la noche, por la tarde se puede pasear, curiosear un poquito y tratar de descubrir algo. Cosas de cajón en cualquier festival pero que habían sido imposibles el jueves.

Los estadounidenses Real Estate son el primer nombre destacado del día y desgranan su indie rock bajo una considerable solanera en el descampado de Valdebebas —eso no cambia, sigue siendo lo que es—. Después At the Drive-In pusieron las pulsaciones a mil con su vocalista Cedric Bixler-Zavala saltando por el escenario y bailando con su habitual groove mientras se desgañita en temas como ‘Arcarsenal’ o ‘One Armed Scissor’. Una poderosa ración de post-hardcore para sudar, expiar y redimir.

Los Snow Patrol de Gary Lightbody tomaron el escenario principal y aportaron su dosis de calma. Demasiada, quizás, pues sus himnos de pomposo pop rock resultaron ser un poquito fofos. Sonaron bien y el vocalista estuvo divertido cuando tuvo que afinar su guitarra ante el público admitiendo que eso era como una pesadilla. Pero también fueron planos, a pesar de que el público coreó sus principales éxitos: ‘Run’, ‘Open Your Eyes’,’ You’re All I Have’, ‘Chasing Cars’ o ‘Just Say Yes’.

Turno después para Jack White, posiblemente el último gran héroe del rock, que repartió guitarrazos de vieja escuela a diestra y siniestra y repasó (con un sonido un tanto saturado) toda su discografía, tanto en solitario con temas como el reciente ‘Connected by Love’, como de sus ‘White Stripes’ —’Hotel Yorba’ o ‘The Hardest Button to Button’— o de también sus ‘The Racounters’ —’Steady as She Goes’—. El colofón, por supuesto, Seven Nation Army de The White Stripes, uno de esos momentos en los que literalmente todo el festival se pone en pie a corear una canción que es más un fenómeno social por su presencia en tantos estadios deportivos de todo el mundo convertida en canto tribal. Ese ‘lololo’ es incuestionablemente generacional.

Los deseados

El grupo más esperado de la jornada era, en cualquier caso, Arctic Monkeys. Los británicos son la sensación actual del rock a pesar (o precisamente) por el giro estilístico dado en su sexto disco, ‘Tranquility Base Hotel & Casino’, en el que dejan atrás sus pegadizos estribillos y sus guitarrazos con su líder Alex Turner convertido en un crooner decadente de Las Vegas… o casi mejor Atlantic City. Con sus gafas de sol ahumadas, su cadena al cuello, su camisa un poco abierta con el cuello sobre la chaqueta. Un poco Elvis Presley, un poco Los Chichos, pero indudablemente carismático y magnético aunque empiece el recital sentado al piano para hacer ‘Four Out of Five’, tema estrella de su más reciente álbum.

Un inicio convincente, aunque el público no parece estar muy por esta nueva cara del grupo. Sabedores de ello, tiran a las primeras de cambio de viejos trallazos generacionales como ‘Brianstorm’, ‘Don’t Sit Down’, ‘Cause I’ve Moved Your Chair’, ‘Crying Lightning’, ‘Teddy Picker’, ‘Knee Socks’ o ‘505’. Esta mezcla de britpop acelerado y distorsionado y de stoner rock es la que les trajo hasta aquí.