Torra promete su cargo sin acatar la Constitución en un acto austero

El nuevo líder de la Generalitat omite las referencias al Rey y renuncia a ponerse la medalla de presidente • El Gobierno central no acude al acto, lleno de simbolismo independentista

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El nuevo presidente de Cataluña, Quim Torra (dcha), jura su cargo junto al presidente del Parlament, Roger Torrent.
El nuevo presidente de Cataluña, Quim Torra (dcha), jura su cargo junto al presidente del Parlament, Roger Torrent. / EFE
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Quim Torra tomó posesión como presidente de la Generalitat con una fórmula que promete ejercer “con fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado por el Parlament”, emulando la frase de su antecesor, Carles Puigdemont, sin aludir a la Constitución, al Estatut y al Rey.

En el Salón Virgen de Montserrat del Palau con la bandera catalana, el secretario del Govern, Víctor Cullell, fue el encargado de leer el decreto de nombramiento, y Torra renunció a colocarse la medalla de presidente que sí se habían puesto sus predecesores.

Asistió el presidente del Parlament, Roger Torrent, mientras que no ha acudido ningún miembro en representación del Gobierno central por considerar que el modelo del acto degrada “la dignidad de la institución”.

El acto duró dos minutos y los únicos cargos institucionales fueron Torrent, Torra y Cullell: el resto de asistentes fueron siete familiares del presidente —su mujer, su madre y hermanos, entre otros— con los que se saludó al acabar la toma de posesión.

No hubo ni retrato del Rey ni más banderas que la catalana, y la medalla de presidente estuvo en todo momento encima de la mesa, pero Torra no se la puso en ningún momento para simbolizar que defiende que pertenece a Puigdemont.

Cullell leyó el decreto de nombramiento, aludiendo a que había sido firmado por el Rey Felipe y “refrendado” por el Gobierno central, y después el propio Torra pronunció la fórmula para prometer el cargo, cuando lo habitual era que lo hiciera el presidente del Parlament.

Roger Torrent, situado al lado de Quim Torra, no tomó la palabra, y al finalizar se dio la mano con el presidente de la Generalitat, que le deseó: “Muchas gracias presidente. Suerte a todos”, y después Torra dio la mano a Cullell.

El salón de la firma del 9N

La imagen elegida para presidir el acto fue un cuadro de Sant Jordi, y el salón donde se celebró fue el mismo que eligió el presidente Artur Mas para firmar el decreto de convocatoria de la consulta del 9 de noviembre de 2014 —el decreto de convocatoria del 1-O se firmó en el Parlament—.

Torra y Torrent lucieron en la solapa de la americana el lazo amarillo, el símbolo que utiliza el soberanismo para reclamar la libertad de los presos independentistas.

Hasta el Govern de Puigdemont, la toma de posesión del presidente había seguido un mismo esquema: el presidente del Parlament preguntaba al investido si prometía “cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat de Cataluña con fidelidad al Rey, a la Constitución, al Estatuto de Autonomía y a las instituciones nacionales de Cataluña”.

Pero en la toma de posesión de Puigdemont, en enero de 2016, la entonces presidenta del Parlament, Carme Forcadell, le preguntó si prometía “cumplir lealmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat con fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado por el Parlament”, sin aludir al Estatut, la Constitución y el Rey.

Mientras que Torra imitó la fórmula de Puigdemont para asumir el cargo de presidente, el resto fueron cambios: fue en el salón Virgen de Montserrat y no en el de Sant Jordi; no se colocó la medalla de presidente y no había lista de invitados.

Desde su discurso de investidura en el Parlament, Torra se ha considerado un presidente provisional a la espera de ceder el cargo cuanto antes a Puigdemont, algo que por ahora se presenta difícil por su situación judicial y por estar residiendo fuera de España.

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