Sortu lo intentará de nuevo

«Estará el 22-M». El grupo ‘abertzale’ baraja apelar al fallo en el Constitucional o ‘colarse’ en las elecciones con otras firmas.

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Después de que este miércoles el Tribunal Supremo decidiera impedir la inscripción de Sortu en el registro de partidos, los principales representantes políticos nacionales y vascos mostraron su parecer con respecto al fallo, unas impresiones que revelaron la división existente con respecto a la legalización o no de la formación abertzale. Eso sí, el futuro de este grupo está todavía en el aire y aún se especula sobre su posible concurrencia a las urnas el próximo mes de mayo, porque es casi del todo probable que sus representantes acudan al Tribunal Constitucional para integrarse a la democracia y, en caso de no conseguir su objetivo, participar en las elecciones con otros partidos.

Mientras las reacciones se sucedían en el seno de las formaciones democráticas, desde Sortu responsabilizaron al PSOE y su «servilismo» hacia el PP de la decisión del Supremo, un recurso sobre el que no quisieron hablar los abertzales, quienes sí recalcaron que «no habrá marcha atrás en el camino emprendido». «Nos costará más o menos, pero Madrid no conseguirá que en Euskal Herria cambie el rumbo», avisaron.

Al margen de las acusaciones, tanto el Gobierno central como el PP se felicitaron por el fallo, que, sin embargo, no ha convencido a los socialistas vascos ni a los partidos nacionalistas, demostrando una clara división al respecto.

El vicepresidente primero y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, subrayó la satisfacción del Ejecutivo e insistió en que la legalidad de Sortu solo era posible si se cumplían dos supuestos: que ETA deje de matar, «cosa que no ha ocurrido», y que el nuevo partido «demostrara fehaciente e inequívocamente que ha roto con los terroristas».

Desde Bruselas, el presidente del PP, Mariano Rajoy, se mostró «muy contento» porque «la franquicia política» de los pistoleros no pueda concurrir a las elecciones y pidió al Gabinete socialista que se aplique para evitar que lo consiga con algún «plan B».

El lehendakari, Patxi López, por su parte, recordó a Sortu que tiene la «oportunidad» de ir al Constitucional para demostrar que rompe de forma mucho más clara con ETA. El dirigente destacó que la decisión del Supremo, por primera vez, no ha sido unánime, lo que demuestra que «no ha sido fácil», pero también que la izquierda abertzale «no ha sido capaz de convencer suficientemente a los tribunales» con su apuesta.

Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos, fue más allá y señaló que habría preferido la legalización de Sortu para «no poner en peligro lo que está pasando». En cualquier caso, sigue pensando que la izquierda abertzale concurrirá a los comicios de mayo y el fallo del Supremo le ayudará a movilizar a su gente.

Las mayores críticas llegaron de los nacionalistas: el portavoz del PNV en el Parlamento Vasco, Joseba Egibar, cree que el fallo es una «mala noticia» tras los pasos «inequívocos» que han dado los abertzale en favor de las vías políticas y de rechazo a la violencia, incluida la de ETA.

Por su parte, el portavoz de Eusko Alkartasuna en la cámara, Juanjo Agirrezabala, consideró que PSOE y PP han obtenido una «victoria pírrica» que solo «ha retrasado» la legalización y que la izquierda abertzale estará en las urnas el próximo mes de mayo.

Para Aralar, el veto del Supremo «vulnera derechos civiles y políticos», según su vicecoordinador, Jon Abril, quien no obstante ha pedido a Sortu que mantenga la apuesta «exclusiva» por las vía política y pacífica.