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Cuando quedan solo cinco días para el debate de investidura y no hay visos de que vaya a haber un nuevo acercamiento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, los dirigentes del PSOE y de Unidos Podemos se han enzarzado en una guerra de argumentos para justificar sus posiciones.

Los medios de comunicación les sirven a ambos como canal para enviarse mensajes, ya sean reproches mutuos por no ceder a las pretensiones del otro o peticiones para retomar el diálogo.

Si el lunes fue el presidente del Gobierno en funciones quien, en una entrevista en la Cadena Ser, daba por rotas las negociaciones con Iglesias por convocar una consulta “trucada” a su militancia, ayer fue el líder de Podemos quien, en otra entrevista en la Sexta, aseguró que no tira la toalla, que aún ve posible el acuerdo y que está dispuesto a ceder.

Acto seguido, eso sí, Pablo Iglesias volvió a defender estar en el Consejo de Ministros “a las órdenes” de Pedro Sánchez, porque cree que para que España tenga “el Gobierno más progresista de la historia” hay que “compartir el poder”.

Pocos avances

Éste fue, en definitiva, otro día sin avances, y por eso proliferaron las declaraciones de dirigentes socialistas o miembros del Gobierno por un lado y de responsables de Podemos o de su órbita por el otro apoyando las tesis de sus respectivos líderes.

En palabras de la portavoz socialista, Adriana Lastra, Pablo Iglesias solo pretende imponer “su voluntad personal”. Y si en una negociación “todos tienen que ceder” el líder de Unidas Podemos “no ha cedido nada” y solo ha querido “imponer personas y puestos”.

Lastra sugirió que lo que está ocurriendo “empieza a parecerse” a la “pinza” de los 90 —que según los socialistas había entre el PP e IU—, porque Iglesias está dispuesto a votar, junto a la derecha, contra Sánchez.

Antes fueron muchos los mensajes del Gobierno, como el de la portavoz, Isabel Celáa, para quien si Podemos acaba votando “no” a la investidura estará “renegando” de sí mismo y de su actuación como socio preferente de los socialistas en su último año.

Celáa pidió a Iglesias que renuncie a su consulta con preguntas “inducidas” como le han reprochado hasta miembros de Podemos, o al menos que “corrija su propia marcha” para poder seguir negociando.

Pero la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ni siquiera habló de la posibilidad de retomar el diálogo con Podemos, y reconoció que Sánchez y su equipo tienen ya la vista puesta en el debate que se inicia el 22 de julio y en el discurso que el candidato dará para pedir la confianza del Congreso.

Calvo recalcó que Iglesias se ha pasado desde el inicio del diálogo “hablando de cargos y de puestos en el Consejo de Ministros”, un comportamiento que “no es normal en democracia”.

Hasta la ministra de Defensa, Margarita Robles, aprovechaba un acto de su departamento para recomendar a quienes solo se preocupan por los “personalismos” y por que su nombre aparezca en los medios o “algún destino” para que aprendan de las Fuerzas Armadas y de su trabajo en equipo.

Un día después de las palabras de Sánchez, Pablo Iglesias insistió en defender su posición.

El líder de Podemos aseguraba que Sánchez nunca le ha dicho que quisiera vetarlo en el Consejo de Ministros. E insistió en que él podría “jugar un papel” en dicho órgano.

Posibles cesiones

Añadió, en cualquier caso, que si se vuelven a sentar a negociar él está dispuesto a “ceder”, aunque no aclaró en qué.

A sus palabras se unen las de la portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Irene Montero, quien tras pedir al PSOE retomar la negociación “sin vetos ni líneas rojas” aseguró, al ser preguntada si Iglesias está dispuesto a renunciar a ser ministro, que también su partido iría sin líneas rojas a la mesa.

Las confluencias de Podemos también pidieron ayer en el Congreso que Sánchez se siente de nuevo a negociar con Iglesias en lugar de dar por roto el diálogo. “Es como si una pareja te deja antes de empezar a salir”, ejemplificó la portavoz de Galicia en Común, Yolanda Díaz.

Pese a la ruptura de la negociación con Podemos, el PSOE sigue con sus contactos parlamentarios y en la tarde de ayer hubo una reunión de la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián.

Un encuentro del que Rufián salió con un mensaje para Sánchez e Iglesias. A ambos les reclamó “responsabilidad” y que “no se levanten de la mesa hasta el último minuto”.

“No hay ningún ministerio o veto que merezca lo que está pasando”, dijo el portavoz de Esquerra, para quien mucha gente fue a votar el 28 de abril “con la nariz tapada para frenar al fascismo” y es necesario que ahora no se les decepcione.