Siete años de cárcel para una mujer que encubrió el asesinato de un hombre

La condenada, que previamente estafó a la víctima, ayudó además a descuartizar el cuerpo

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La Audiencia de Alicante condenó a siete años de prisión a una mujer que encubrió el asesinato de un hombre y ayudó a descuartizar el cadáver, tras retenerle contra su voluntad y estafarle, en colaboración con el supuesto autor material del crimen, fallecido unos días antes del juicio. La Sección Séptima de la Audiencia de Alicante, con sede en Elche, considera a la acusada autora de un delito de detención ilegal, por el que le impone cuatro años de prisión, de un delito continuado de estafa, por el que acuerda una condena de dos años, y un delito de encubrimiento de asesinato, castigado con otro año de cárcel.

El presunto autor material del crimen murió unos días antes del juicio, mientras permanecía ingresado en prisión a la espera de la celebración de la vista, por lo que se decretó la extinción de su responsabilidad penal, según fuentes del Tribunal Superior de Justicia valenciano (TSJCV), que dieron a conocer ayer la sentencia de esta causa.

El jurado popular que debía pronunciarse sobre estos hechos quedó disuelto después de que las partes llegaran a un acuerdo, justo en el mismo día de inicio de la vista, el pasado 1 de abril.

Reconocimiento

La ahora condenada reconoció los hechos y aceptó los delitos y las penas solicitadas para ella por la Fiscalía y la acusación particular. Esta última parte retiró la acusación respecto de un tercer acusado en la causa.

Los hechos se remontan al 26 de agosto de 2016, cuando el hombre para el que la condenada trabajaba en tareas domésticas —considerado autor material del crimen y fallecido recientemente— discutió con un vecino por unas plazas de garaje en un inmueble situado en Torrevieja (Alicante).

Durante la pelea, este acusado agredió a la víctima, de 62 años, con un objeto contundente y la inmovilizó. La ahora condenada colaboró en ese momento con él para entrar en las cuentas bancarias del agredido a través de su móvil y transferir 800 euros a su favor.
Días después, el agresor —fallecido días antes del juicio— mató a la víctima. Tras el crimen, tanto él como su empleada de hogar descuartizaron el cadáver con la ayuda de una sierra manual y tiraron las distintas partes en las que había quedado desmembrado a contenedores de residuos de la zona.

Después, limpiaron la casa y pintaron las paredes para ocultar los rastros de sangre. Unas semanas después de deshacerse del cuerpo, el 12 de septiembre de 2016, los dos acusados, de común acuerdo y con el fin de obtener “un ilícito beneficio”, solicitaron un préstamo de 2.400 euros con cargo a la cuenta bancaria de la víctima que, finalmente, no se les concedió.