«Sé que en cuanto un toro me medio ayude voy a hacer el toreo que sueño»

Fernando Robleño - Matador de Toros

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No sé si será supersticioso o no, pero el caso es que en esta su décimotercera temporada de alternativa está costando que le embistan los toros…

El trece es un número que me persigue para bien en mi vida y por eso, en el invierno, pensaba que podía ser un año bueno en cuanto a la suerte, pero lo cierto es que hasta la fecha está dándome un poquito la espalda. Esperemos que lo mejor esté por llegar y que la cosa vaya de menos a más.

Una temporada en la que ya lleva seis paseíllos a sus espaldas, todos ellos en plazas de máxima categoría de España y Francia a partes iguales

He toreado seis tardes y aunque no haya habido triunfos fuertes pienso que sí que hubo cosas importantes. En la de Valencia, con el sobrero de Valdefresno, se vieron cosas buenas, al igual que en la de Arles, un encierro muy complicado por culpa de la lluvia y el frío, pero en el que también se vieron muletazos importantes con la mano izquierda. Luego en Vic Fezensac corté una oreja, mientras que en Madrid no tuve suerte en los lotes ni con la de Cuadri ni con la de Escolar. A todas ellas hay que añadir la de Nimes, en la que se puso todo de espalda, pero en la que hubo aspectos muy positivos. Resumiendo, dentro de lo que ha estado a mi alcance he podido demostrar el buen momento en que me encuentro.

Vamos, que cuando le embista un toro la puede armar

Eso espero, pues sé que estoy atravesando un momento dulce y en cuanto un toro me medio ayude voy a hacerle el toreo que yo sueño. Ésta es una profesión en la que uno puede estar muy preparado, muy mentalizado y muy ilusionado, pero luego también tienen que venir de cara otros aspectos. Si Dios quiere ese toro que me embista tiene que llegar antes o después y seguro que me va a pillar perfectamente preparado para cuajarlo.

En San Isidro no tuvo suerte con los lotes, pero al menos se ha llevado varios premios a la mejor estocada.

Cuatro en concreto: Onda Cero, Círculo Bienvenida, Casino de Madrid y Restaurante Puerta Grande. Los premios siempre son bonitos e importantes y éste en concreto me enorgullece dado que la suerte de matar ha sido durante mucho tiempo mi talón de Aquiles y me ha privado de muchos triunfos. Por consiguiente, un premio que demuestra que voy mejorando mi tauromaquia.

Las Ventas, plaza en la que ha sobrepasado ya la treintena de paseíllos, en la que ha abierto en dos ocasiones la Puerta Grande, pero aún así la afición no acaba de rendirse a sus pies…

Lo que pasa es que el público que acude a este tipo de corridas está más pendiente del comportamiento del toro que del torero. Una circunstancia que asumimos de antemano todos los matadores que acudimos a Madrid a matar las duras. Tanto es así que este año, en la primera faena al de José Escolar hubo pasajes importantes, maté muy bien y sin embargo no se valoró, cuando quizá en otro momento aquello hubiera servido para cortar una oreja.

Ha hecho méritos suficientes en su carrera para estar mejor situado de lo que está. ¿A qué se debe que no sea así?

En España, sobre todo, yo lo achaco a cómo está montado el sistema taurino. Además, la crisis también está afectando muy negativamente, pues se reduce el número de festejos en todas las ferias, se demanda la presencia en todas ellas de las figuras, etc, etc. Es decir, un cúmulo de circunstancias que complica mucho la cosa a todos los toreros que están en mi misma situación.