El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención ante la militancia socialista.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención ante la militancia socialista. / EFE
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Pedro Sánchez se reivindicó ayer como el presidente que desalojó la “resignación” del Palacio de La Moncloa e introdujo “esperanza”, demostrando ser capaz de formar en tan sólo unos pocos días un Gobierno competente que gestiona el país “con sentido común” frente a la “política pendenciera” de PP y Cs.

En un acto en Fuenlabrada, bastión socialista, para proclamar a los candidatos del PSOE a la presidencia de las Comunidades Autónomas, Sánchez presentó como una de las fortalezas principales de su partido la capacidad de gobernar “en coalición” con la sociedad, como prueba, a su juicio, la decisión de su Gobierno para que sea la banca y no el cliente quien pague el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, vinculado a la contratación de una hipoteca.

“La sociedad española fue solidaria con la banca y la solidaridad es recíproca”, sentenció en una intervención en la que también sacó pecho del compromiso de su Gobierno para que “en 2019, después de muchos años de espera” no haya en España “un mausoleo en homenaje a un dictador”, en relación con los planes del Ejecutivo de sacar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos.

Frente a quienes piensan que su Gobierno tiene ante sí un reto sumamente complejo para gobernar el país con tan sólo 84 diputados, Sánchez presumió de lo mucho que a los socialistas les “gusta y les pone” asumir tareas “difíciles y complicadas”.

Sánchez admitió que cuando en mayo pasado decidió presentar la moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy aquello “tenía pinta de que no iba a salir”, pero pasado el tiempo se ha demostrado, según subrayó, que “en la vida y en la política, hay ocasiones en las que no hay que mirar el coste o el beneficio, hay que hacer lo que se debe”.

Preparación

Y una vez en La Moncloa, él y el gabinete de ministros que conformó han demostrado ser capaces de ofrecer “certidumbre” a la ciudadanía. “Acertamos, demostramos que estamos preparados”, como sólo puede hacer un partido que cuenta “con experiencia y equipos”, remarcó, antes de sostener, en un guiño al centro político, que su Ejecutivo aplica “antes el sentido común que la ideología”.

Con la intención de situar a PP y Ciudadanos lejos de este centro y radicalizados hacia la derecha, Sánchez acusó a estas dos formaciones de confundir “discrepancia con crispación”. “Es lógico que intenten desgastar al Gobierno, pero no a costa de la convivencia social”, les reprochó antes de avisar de que el PSOE no va a “participar de esa política pendenciera”.

Al contrario, el Ejecutivo de Sánchez está concentrado en sentar las bases de la gran transformación que, a su juicio, necesita España y que pasan por mejorar la educación, el mercado de trabajo, abrir el debate sobre cómo financiar el Estado de Bienestar, poner en marcha políticas ecológicas y afrontar una reforma de la Constitución que reconozca más derechos y garantice “la unión de los pueblos de España”.

Antes de que tomara la palabra Sánchez, intervinieron uno a uno los cabeza de lista socialistas a las próximas elecciones autonómicas. Fue en este momento cuando más se notaron las ausencias a la cita de Fuenlabrada, donde previo al acto se celebró el primer Comité Federal del partido desde que Sánchez es presidente.