El secretario general del PSOE Pedro Sánchez, saluda al hemiciclo del Congreso, tras el debate de la moción de censura presentada por su partido.
El secretario general del PSOE Pedro Sánchez, saluda al hemiciclo del Congreso, tras el debate de la moción de censura presentada por su partido. / efe
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El Pleno del Congreso aprobó ayer la moción de censura promovida por el PSOE contra el expresidente Mariano Rajoy. El candidato a la Presidencia del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, reunió 180 votos, superando los 176 mínimos que necesitaba para convertirse en el nuevo jefe del Gobierno, mientras que 169 diputados votaron en contra y una se abstuvo. Conforme al reglamento, la votación de la moción de censura, como ocurre en las sesiones de investidura, fue pública y por llamamiento, lo que significó que se va nombrando a los diputados para que, puestos en pie desde su escaño, digan su voto en voz alta.

El socialista Pedro Sánchez Pérez-Castejón, de 46 años de edad, se convirtió, así, en el primer presidente del Gobierno investido por el Parlamento que llega a La Moncloa vía una moción de censura, sin ganar en las urnas, y sin tener un escaño de diputado en el Congreso. Nunca antes en la historia de la presente democracia española había salido adelante una moción de censura y nunca desde la recuperación de las elecciones democráticas en 1977 se había dado el caso de que el jefe del Ejecutivo español no fuera un parlamentario en activo.

El socialista va a ser el primer mandatario de la democracia que supera una moción de censura

Sánchez, que llegó al liderazgo del PSOE en 2014 tras derrotar en primarias a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, renunció a su acta de diputado en octubre de 2016 para no tener que votar la investidura de Rajoy. Lo hizo semanas después de verse forzado a dimitir como líder del PSOE tras el pulso que echó, y perdió, a sus críticos. La ausencia de Sánchez del Congreso no le penalizó en la batalla de las primarias que le devolvieron en mayo de 2017 a la Secretaría General del partido, venciendo a las candidaturas rivales de Susana Díaz y a Patxi López a pesar de que tenía en contra a prácticamente todo el aparato del partido y de los ‘barones’.

Y tampoco le ha impedido alcanzar La Moncloa, pese a que su renuncia al acta era vista por la mayoría de los diputados socialistas como una losa que afectaba a la irrelevancia del partido reflejada por todas las encuestas. Esta irrelevancia del PSOE y de su candidato ‘desaparecido’ dio un giro inesperado en menos de 24 horas tras conocerse la sentencia del caso Gürtel, en la que el tribunal valora como no creíble la declaración que prestó Rajoy durante el juicio.

Más opciones

Sánchez, con sus colaboradores más próximos, consideró que al PSOE no le quedaba otra opción que presentar una moción de censura contra Rajoy, pese a haberla rechazado en ocasiones anteriores. No entraba en su hoja de ruta, no se cansa de repetir. Pero la dureza de la sentencia de la Gürtel, que considera probado que el PP, desde su fundación, estableció un “auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional” mediante la manipulación de la contratación pública obligaba al primer partido de la oposición a reaccionar.

El ‘núcleo duro’ de la dirección del PSOE, tras sopesar pros y contras de presentar la moción, llegó a la conclusión de que dar un paso adelante era un “win-win”, es decir, una acción que tendría consecuencias positivas tanto si prosperaba como si no. De salir adelante, proporcionaría al PSOE la plataforma del Gobierno, desde la que podría adoptar medidas de carácter social que podrían ser premiadas posteriormente por los ciudadanos con su voto. Y si fracasaba la moción, habría proyectado a Sánchez como alternativa de Gobierno en un momento en que el líder socialista tenía dificultades para atraer la atención por su ausencia del Congreso.

Pero en el PSOE, a pesar de que nadie ha discutido la necesidad de presentar una moción de censura, no todo el mundo comparte cómo hicieron las cosas Sánchez y su equipo. Varios diputados del Grupo Parlamentario creen que los apoyos a la moción deberían haberse negociado de manera previa a su registro y haber hecho mayores esfuerzos por que saliera con el respaldo de Ciudadanos.