El número tres del PSOE, José Luis Ábalos, comparece en Ferraz. / EFE
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Pedro Sánchez se presentará como candidato a la investidura aunque llegue a ese debate sin haberse asegurado antes los votos para ser elegido por el Congreso presidente del Gobierno.

Los socialistas esperan que, si Sánchez no cuenta aún con todos los apoyos necesarios, los recabe durante el debate que, en cualquier caso, se va a celebrar “pronto”, según aseguró ayer el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.

El presidente del Gobierno en funciones sigue sin sumar nuevos apoyos y no cuenta aún ni con la mayoría absoluta ni con la simple —en una eventual segunda votación— para ser investido.

Y aunque en el partido de Sánchez no se plantean la posibilidad de que la investidura resulte fallida, si eso ocurre echaría a andar el calendario legal, y los partidos tendrían ya un plazo —de dos meses— para acordar una investidura o, si no, verse abocados a una convocatoria electoral.

Ayer, José Luis Ábalos recalcó que Sánchez está dispuesto a enfrentarse a la investidura, aunque aún no cuente con los apoyos porque tiene que cumplir los mandatos que le han encomendado los votantes y el Rey.

Responsabilidad

Apeló, un día más, a la “responsabilidad” de los otros dos grandes partidos —PP y Ciudadanos— para que abandonen su actitud de “bloqueo” y garanticen la gobernabilidad con su abstención.

Una petición que en esta ocasión dirigió con más énfasis al PP, al recordar que los socialistas acabaron absteniéndose en 2016 para facilitar la investidura de Mariano Rajoy y pedir a los populares de Pablo Casado que hagan ahora lo mismo.

Es algo que “cuesta” pero, si Casado consolida su proyecto, “le puede hasta salir bien”, apostilló, para recordar después que, aunque Sánchez en 2016 se mantuvo en el no, al menos se marchó para no ser un obstáculo “ni para su partido”, que acabó absteniéndose, “ni para el país”.

Otra cuestión en la que insistió el número tres del PSOE fue la de desligar lo ocurrido en la constitución de los ayuntamientos o los pactos autonómicos con los acuerdos para la investidura.

Así, defendió la posición de los socialistas catalanes en el Ayuntamiento de Barcelona, donde con sus votos han impedido que la ciudad se convirtiese en “trinchera” del independentismo.

“En Barcelona se ha hecho lo que se tenía que hacer con independencia de su afectación a cualquier otro nivel”, dijo Ábalos al ser preguntado por la posible reacción negativa de ERC en la investidura después de no haber conseguido la alcaldía.

Además, al ser preguntado por la posible abstención de ERC, aseguró que en este caso, como “en tantos otros”, no sabe lo que ese partido hará.

Alianza sin definir

Pedro Sánchez no solo no tiene aún los votos suficientes. Tampoco está definida la alianza con Podemos, porque los socialistas insisten en la fórmula de la “cooperación” mientras Pablo Iglesias reclama un Ejecutivo de coalición. Ambas partes siguen en contacto permanente, aunque no dan cuenta, por el momento, de sus avances.

De hecho, ayer mismo el líder de la formación morada aseguró que mantiene su confianza en que “pronto” se materializará la coalición de su partido con los socialistas puesto que considera que el jefe del Ejecutivo no le miente con la “cooperación”.

Pero en el PSOE se resisten a admitir la fórmula de la coalición como definitiva. “Cooperar y colaborar no significa un gobierno de coalición”, dijo Ábalos.

Y mientras en la derecha, la labor de férrea oposición que quieren hacer PP, Ciudadanos y Vox quedó ayer diluida por los desencuentros entre estas formaciones.

En declaraciones en RNE, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, apostó ayer por establecer en el Congreso un bloque de centro derecha que “eventualmente pueda hacer frente a los disparates” de Pedro Sánchez, un “bloque de libertad” en el que podrían estar, junto a su partido, Ciudadanos, Vox, Navarra Suma y Coalición Canaria.

Pero las relaciones no pasan por su mejor momento: Vox ha interrumpido su negociación para la Comunidad de Madrid por entender que los populares no han cumplido con su parte en el acuerdo para el Ayuntamiento al no darles áreas de gobierno, que se han repartido entre PP y Cs.

Y Ciudadanos ha tenido su propia tormenta ideológica interna, que ayer se ha saldado con la ruptura entre este partido y el ex primer ministro francés y concejal por Barcelona, Manuel Vals, quien apoyó a Ada Colau como alcaldesa para evitar que el Ayuntamiento lo gobernase ERC.