El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia, en el Palacio de la Moncloa en la que anunció la disolución de las Cortes.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia, en el Palacio de la Moncloa en la que anunció la disolución de las Cortes. / EFE
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Tal y como había trasladado en los últimos días su entorno más próximo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció ayer su decisión de adelantar las elecciones generales a este próximo 28 de abril ante la actitud de bloqueo de la oposición, que ha tumbado su proyecto de Presupuestos para 2019. Y sin unas cuentas propias, explicó, él renuncia a seguir gobernando con las cuentas de Mariano Rajoy, que considera antisociales.

“Llámenme clásico, pero sin Presupuestos uno no puede gobernar”, señaló Sánchez justificando su decisión de “dar la voz a los españoles” para decidir si dan “pasos hacia atrás” o avanzan hacia una España “inclusiva” en la que quepan todos frente al país que defienden, en su opinión, las tres derechas de PP, Ciudadanos y Vox, donde “sólo caben ellos”.

El líder socialista se mostró confiado en que su derrota parlamentaria con los Presupuestos se vuelva una “victoria social”, aunque indicó que elijan lo que elijan los españoles, “será siempre un gran acierto”.

Eso sí, Sánchez aprovechó su comparecencia desde el Palacio de la Moncloa para fijar cuál será, a su modo de ver, el debate central de la campaña: “hablar de si queremos una España constitucional que hace transformaciones para conquistar su futuro o vive de un tiempo pasado que lo llegará y que no tuvo por qué ser mejor”.

En estos casi nueve meses en el Gobierno, Sánchez cree que el Ejecutivo que conformó de “personas capaces, referentes sociales e internacionales” en sus respectivos ámbitos demostró lo que quiere hacer en el país: consolidar el crecimiento económico de forma respetuosa con el medio ambiente y crear empleo digno; reconstruir el Estado de bienestar para redistribuir riqueza y reforzar las instituciones democráticas.

Un tiempo en el que, según él, su Ejecutivo ha ejercido la política de manera “noble, ejemplar y limpia”, frente a la actitud de bloqueo demostrada por el PP y Ciudadanos, a los que acusa de practicar un “filibusterismo parlamentario” para bloquear multitud de iniciativas en el Parlamento en una actitud obstruccionista a la que se han sumado los independentistas para tumbar los Presupuestos de Sánchez.

A los soberanistas, Sánchez les retó a que le expliquen a los parados de más de 52 años en Cataluña que por su “empecinamiento en negociar la autodeterminación” de Cataluña se van a quedar sin recuperar su derecho al subsidio de desempleo o que les expliquen a las mujeres que cuidan de sus familiares dependientes que el Estado no volverá a pagar por ellas las cotizaciones a la Seguridad Social por esos trabajos que realizaron.

Pero el presidente centró sus críticas a la oposición que ha encontrado en PP y Ciudadanos, a quienes acusó de anteponer siempre sus intereses partidistas al de todos los españoles. Sánchez se mostró además sorprendido de que el partido ‘naranja’ ponga un “cordón sanitario” en torno al líder socialista —Albert Rivera suele decir que no pactará con el ‘sanchismo’, para excluir de este cordón a algunos barones socialistas— pero no se lo ponga a la “extrema derecha” de Vox.