Rubalcaba ve a Sortu «heredero» de Batasuna y paraliza su registro

El ‘lehendakari’, Patxi López, apuesta por la aprobación del partido, ya que significaría el final de ETA, pero descarta adelantar las elecciones autonómicas si llega a las urnas.

0

Pese a que el pasado martes, durante su presentación en sociedad, el nuevo partido de la izquierda abertzale, Sortu, condenase la violencia de ETA para conseguir su legalidad, muchos han sido los que han dudado de las verdaderas intenciones de esta formación, que en ningún momento pidió el fin de los ataques terroristas, como le reclamó el jueves la Fiscalía.

Ayer, después de un controvertido debate entre los principales grupos democráticos, en el que algunos apostaban por darle una oportunidad y otros instaban a negarles la oportunidad de acudir a las elecciones municipales del próximo mes de mayo, el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, avanzó que el departamento que dirige paralizará la inscripción de Sortu en el Registro de Partidos Políticos al considerar «evidente» que es «continuidad» de Batasuna.

«Es un partido ilegal que viene al Registro para querer ser legal a través de unas nuevas siglas y unos nuevos estatutos», aseguró el socialista.

Como consecuencia, Interior suspenderá la inscripción de Sortu y va a remitir a la Fiscalía y a la Abogacía General del Estado toda la información «exhaustiva» recabada por las Fuerzas de Seguridad que, a su juicio, demuestra que es Batasuna «la que ha presentado los nuevos estatutos».

El Ministerio no agotará el plazo de 20 días de los que dispone para remitir los datos policiales a ambas instituciones, porque la presentación de la nueva formación no cogió «desprevenidos» a los agentes, que tienen «el trabajo muy hecho».

«Hay una acción de la ilegalizada Batasuna, y digo bien Batasuna, porque no se han escondido», dijo el vicepresidente del primero, que recalcó que Sortu no es un partido que «caiga del cielo».

No obstante, Rubalcaba recordó que deberá ser el Tribunal Supremo, el mismo que declaró ilegal a la izquierda radical anteriormente, quien decida la legalidad del partido presentado el martes, a la vista de los informes de la Fiscalía y la Abogacía del Estado.

Si bien el ministro reconoció que las consideraciones que los estatutos de Sortu recogen sobre la violencia terrorista y ETA son «una novedad», también resaltó que «Batasuna tiene una escasa credibilidad para el conjunto de los ciudadanos y para el ministro del Interior».

El vicepresidente dejó claro que el PP está puntualmente informado de la posición del Gobierno, aunque lamentó que algunos traten «de sacar músculo» y quieran ser «campeones en firmeza», en referencia a las críticas de algunos dirigentes populares sobre la falta de respuesta del Ejecutivo.

«El Gobierno es absolutamente transparente con el PP, saben perfectamente lo que hay que hacer», reiteró Rubalcaba, que quiso salir al paso, según él mismo reconoció, de las declaraciones de «algún indocumentado maledicente».

Mientras permanece a la espera de una decisión final sobre el futuro de Sortu, el lehendakari, Patxi López, aseguró ayer que no adelantará las elecciones autonómicas, aunque el partido abertzale sea legalizado, tal y como han solicitado varias formaciones nacionalistas. López respondió al planteamiento defendido por el PNV, que considera que si los tribunales aprueban la nueva formación el jefe del Gobierno vasco debe disolver el Parlamento y convocar a los ciudadanos a las urnas.

El dirigente insistió en que los radicales se están moviendo «en la buena dirección», tras lo que agregó que «ojalá Sortu sea una formación legal» y que «así lo decidan los tribunales», porque eso significaría que, «con datos, con pruebas, ha hecho su recorrido para integrarse en la democracia» y «cumple los requisitos legales para hacer política».

En su opinión, esa sería una «extraordinaria noticia para todos», porque la izquierda abertzale se integraría en la democracia y porque «ETA carecería de apoyos y, por lo tanto, estaría definitivamente en su final».

Por su parte, el presidente del Senado, Javier Rojo, afirmó que Sortu «tiene que entender que se les exija a ellos un poquito más» que al resto de formaciones políticas en su posicionamiento contra el terrorismo de ETA.

Rojo recalcó que «es legitima la desconfianza» hacia la nueva formación y que eso a sus promotores «no les debe de sorprender e, incluso, lo deben comprender», porque lo contrario «sería tanto como no tener memoria».

El socialista consideró que los dirigentes abertzales «tienen que entender que haya esas dudas y, entre comillas, el no fiarte hasta que veas que verdaderamente eso va en serio».

El también líder del PSE-EE de Álava señaló que serán los tribunales quienes decidan sobre la legalidad de Sortu, porque «fue la Justicia quien dijo que ellos (las formaciones prohibidas) tenían vinculaciones con el terrorismo» y recordó que en democracia «todo el mundo tiene que estar sometido a las mismas reglas del juego».

«Euskadi no puede tener la indignidad que hemos tenido con algunos ayuntamientos e instituciones donde hay personas que han mirado para otro lado con el tema del terrorismo», expuso.