El candidato de Ciudadanos a la Presidencia del Gobierno, Albert Rivera, durante el acto en Rentería.
El candidato de Ciudadanos a la Presidencia del Gobierno, Albert Rivera, durante el acto en Rentería. / efe
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Aunque no cesaron las amenazas, caceroladas y petardos durante la hora larga que duró el acto electoral en la plaza de los Fueros de Rentería, Albert Rivera siguió hablando y desafiando con la mirada a quienes desde los balcones le gritaban e insultaban. La caravana de Cs hizo parada este domingo en Rentería para cargar contra los nacionalismos y censurar la “cobardía” de quienes impiden las opiniones diferentes, pero no son capaces de condenar el terrorismo, acusó Rivera, en medio de un ambiente de mucha tensión.

Este acto fue el segundo capítulo de la iniciativa “En marcha por la libertad”, que en noviembre pasado se celebró en Alsasua (Pamplona) para apoyar a la Guardia Civil y defender la españolidad de la comunidad foral, donde el recibimiento fue similar, como ha recordado Rivera. Ayer en Rentería, cientos de manifestantes esperaban a la comitiva de Cs, apenas unos 200 militantes y simpatizantes, rodeando la plaza y solo un fuerte dispositivo de la Ertzaintza impedía que pudieran acceder al pequeño recinto reservado para el mitin electoral.

Cargas policiales

Incluso hubo cargas policiales contra los manifestantes para despejar la zona y permitir que los asistentes al mitin pudieran abandonar el lugar sin ser agredidos. A pesar de que le costaba mucho hacerse oír, Rivera aprovechó para plantear dos novedades incluidas en su programa electoral: una reforma de la ley de víctimas para sancionar penal y administrativamente a los ayuntamientos e instituciones que promuevan o amparen homenajes al terrorismo y cambios en la ley electoral para que la “diáspora” vasca a causa del terror de ETA pueda votar en las elecciones municipales y autonómicas de Euskadi.

También se comprometió a poner todos los medios para que se esclarezcan los 379 asesinatos de la banda armada aún por resolver, de acuerdo con los datos de la asociación de víctimas “Dignidad y Justicia”.

Lazos amarillos de gran tamaño colgaban de varios edificios de la plaza y también había manifestantes que hacían ondear esteladas mientras no paraban de gritar, aunque han hecho un breve silencio cuando la eurodiputada de UPYD y víctima del terrorismo Maite Pagazaurtundua, se ha subido al escenario y ha recordado los años de su infancia en esta localidad que gobierna ahora EH Bildu y donde fueron asesinadas 19 personas.

Fichada como independiente por Cs como “número dos” de la lista europea naranja, Pagazaurtundua ha sido muy dura con quienes protestaban: “lo que no habéis aprendido todavía es la libertad de disentir. No sois antifascistas, sois matones abertzales”, aclaró.

“Aquí, sólo te dan la bienvenida si eres un etarra, si asesinas a alguien”. “Os pensáis que son gudaris (soldados), pero son asesinos”, alzó la voz la dirigente mientras a la plaza caían huevos, escupitajos, mecheros, monedas o botellas vacías.