El condenado dijo a la víctima que “iban a morir juntos”.
El condenado dijo a la víctima que “iban a morir juntos”. / EFE
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El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria ha rebajado de diez años a siete años y medio la pena de prisión impuesta por la Audiencia Provincial a un joven que hace algo más de dos años, cuando apenas acababa de cumplir 18 años, trató de acabar con la vida de la que había sido su pareja durante dos meses, a la que acuchilló en repetidas ocasiones hasta romper el cuchillo y doblar la hoja, de 26 centímetros, y que en el momento de la agresión estaba embarazada.

La Sala de lo Civil y Penal del TSJC ha basado su decisión en que el joven no tenía antecedentes penales y acababa de cumplir la mayoría de edad. Así, ha estimado parcialmente el recurso de apelación del joven contra la sentencia de la Audiencia, que le consideró autor de un delito de homicidio en grado de tentativa, con las circunstancias agravantes de abuso de superioridad y de cometer el delito por razones de género.

Sobre esta última agravante, la Audiencia consideró probado que “la agresión vino motivada por el comportamiento machista o de desprecio de género del procesado”, tal y como se desprende del “enfado e insultos que profirió” a la mujer dos días antes cuando la vio por la noche en una zona de vinos, tras haber roto ella la relación.

Intención homicida

El TSJC coincide con la Audiencia en que hubo “intención homicida”, entre otras cosas porque la agresión “iba dirigida a órganos vitales”, como se desprende de la localización de las heridas en cara, ojos, cabeza y abdomen. También por sus amenazas al afirmar que “era la última noche para los dos, que iban a morir juntos, que iba a coger su cabeza y se la iba a llevar a Granada, que esa noche morirían los dos, que quería beber su sangre”.

Sin embargo, el TSJC considera que procede reducir la pena por tentativa de homicidio del máximo fijado por la Audiencia al mínimo legal previsto, para acomodarla a las circunstancias personales del condenado, entre las que destaca que es “delincuente primario y ocasional” —no tenía antecedentes penales— y que “su edad estaba próxima al mínimo legal” en el momento de los hechos.

El TSJC argumenta que la Audiencia ha considerado exclusivamente la gravedad de los hechos -la violencia empleada, el número de cuchilladas y heridas causadas y las secuelas producidas-, pero no las circunstancias personales del delincuente, que también han de tenerse en cuenta en la fijación de estas penas.

Así, reduce los años de prisión de diez a siete y medio, pero también la prohibición de acercarse y comunicarse con la víctima, que rebaja de 11 años a ocho años y siete meses; así como la medida de libertad vigilada a ejecutar tras la salida de la cárcel, que pasa de diez años a cinco.

Hechos probados

La sentencia del TSJC, no es firme y ha sido recurrida en el Supremo por el condenado. El fallo de apelación mantiene sin cambios la indemnización de 18.943 euros a la joven por las 13 heridas incisas que le provocó y las secuelas que le han quedado.

Según el relato de hechos probados, el agresor y su víctima habían mantenido una relación sentimental sin convivencia de dos meses y medio que la mujer rompió por desavenencias, decisión que el joven no aceptó.

Dos días después de esa ruptura, el 1 de noviembre de 2016, el condenado acudió al domicilio de la mujer en Torrelavega a altas horas de la madrugada y al no encontrarse ésta en casa, la esperó en la calle. Cuando llegó, mantuvieron una conversación en la que intentó convencerla para reanudar la relación.

Entonces, “con el fin de que ella estuviera lo más desprotegida posible le propuso que se alejaran del lugar a otro sitio más apartado porque tenía frío”. Al negarse, entraron en el portal del edificio.

Una vez dentro, el condenado comenzó a recriminar a la joven que tenía que estar con él y le advirtió de que “era la última noche para los dos, y que iban a morir juntos”, para después agredirla.