Rato culpa al Banco de España de la fusión que dio lugar a Bankia

El exvicepresidente afronta una petición de la Fiscalía Anticorrupción de cinco años de cárcel

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Rato en el juicio contra él y otros 34 acusados por la salida a bolsa de Bankia. / efe
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El expresidente de Bankia Rodrigo Rato aseguró que la fusión de las siete cajas que dio origen al grupo BFA-Bankia se acometió por petición del Banco de España, que dictó las instrucciones y “no dejó muchas opciones”, ya que la fusión era la única manera de cumplir con los requisitos de capital.

Así lo indicó su comparecencia por el juicio de la salida a Bolsa de Bankia, que se reanudó ayer en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares, en la que señaló que responderá a las preguntas de la Fiscalía, el Fondo de Reestructuración de Ordenación Bancaria (FROB) y su abogado.

Rato se enfrenta a una petición de la Fiscalía Anticorrupción de cinco años de cárcel por delito de estafa a inversores y, en caso de ser condenado, sumaría esta condena a la que ya cumple en Soto del Real por apropiación indebida en el caso de las ‘tarjetas black’ de Caja Madrid.

El expresidente de Bankia explicó durante su intervención que el plan de negocio de Caja Madrid, entidad que entonces presidía, elaborado en marzo de 2010, no contemplaba la fusión con ninguna entidad, sino que se decidió a raíz del Real Decreto Ley de mayo de 2010, que estableció la creación de sistemas institucionales de protección (SIP) para las entidades que no cumplieran con los requisitos de capital necesarios establecidos por la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

Según indicó, Caja Madrid estaba cerca del límite en lo relativo a los requisitos de capital y la legislación aprobada entonces exigía someterse a un proceso de ‘fusión fría’ con otras cajas, ya que las cajas de ahorros no tenían acciones y Caja Madrid no había emitido cuotas participativas.

“Sus posibilidades de captar capital eran cero, el consejo de administración de Caja Madrid accedió a cumplir la ley, no era una decisión donde hubiese muchas opciones, y entramos en contacto con alguna caja que estaba en la misma situación que nosotros”, señaló Rato, quien reiteró que este fue “el único motivo” por el que Caja Madrid aceptó entrar en el SIP.

Rato, que respondió a las preguntas de la Fiscalía en tono altivo, aseguró que el entonces gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, le llamó por teléfono y le citó en su despacho junto al que era presidente de Bancaja, José Luis Olivas, para comenzar a negociar una fusión.

“El Banco de España me comunicó oficialmente su opinión de que Caja Madrid y las otras seis cajas eran razonablemente viables”, señaló, a lo que la fiscal Carmen Launa respondió que, según un informe interno de inspectores de Banco de España, Bancaja se encontraba en un procedimiento de inspección del supervisor y su diagnóstico indicaba que contaba con una “escasa generación de recursos para cubrir necesidades de saneamiento e insolvencia”.

Sin embargo, Rodrigo Rato negó que tuviera acceso a dicho informe, que era interno del propio Banco de España y que “se contradice literalmente con lo que dijo en el momento de la creación del SIP”. De esta manera, defendió que la opinión oficial y vinculante del supervisor bancario era la de su comisión ejecutiva, que afirmaba que estas cajas eran “perfectamente viables” y que los procesos de reestructuración venían dados si las entidades querían tener acceso al capital necesario para cumplir con los requisitos de la EBA.

“El Banco de España nos indicó claramente los pasos que teníamos que dar; no nos dio muchas opciones”, defendió Rato, quien señaló que Caja Madrid estaba en contacto con otras cinco cajas y que el gobernador y el subgobernador del Banco de España incorporaron a Bancaja a ese proceso. “El Banco de España y el FROB decidieron que era bueno que hiciésemos una operación más grande y nosotros lo ejecutamos profesionalmente”, indicó.

La fiscal puso en duda la independencia de Deloitte, que actuó como consultora y elaboró junto a AFI un plan de viabilidad para la fusión de las cajas. Rato dijo que Deloitte era entonces la auditora de todo el sistema bancario español, lo que consideró una ventaja profesional, mientras que AFI era la consultora de todas las cajas, por lo que conocía perfectamente el sector.