Rajoy se queda al margen

El PP reitera que «no hay nada nuevo» que explicar y que tomará las medidas oportunas «cuando haya cambios procesales»

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El presidente del PP, Mariano Rajoy, que ya pasó la prueba de fuego del caso Gürtel durante las elecciones vascas y gallegas, de las que no salió precisamente mal parado, prolongó ayer su silencio y, en consonancia con la tesis de los populares, que insisten en que en los 50.000 folios del sumario desvelados el martes «no hay nada nuevo» y queda perfectamente acreditado que la trama dirigida por Francisco Correa no contribuyó a financiar a la formación de Génova, prefirió continuar un día más al margen de los micrófonos.

Tales circunstancias fueron puestas de manifiesto por el portavoz de Economía del principal partido de la oposición, Cristóbal Montoro, quien aclaró que el dirigente conservador «ya está haciendo declaraciones donde debe hacerlas, es decir, en el seno del partido y en el ámbito del Comité Ejecutivo Nacional».

«El presidente ya advirtió el pasado lunes de que en el PP no se consentirán actitudes, no ya ilegales, que no tienen cabida, sino siquiera aquellas que no sean presentables de cara a la opinión pública, de modo que no sé qué declaraciones más queremos en este sentido», argumentó Montoro.

Tal argumentación no sirvió para apaciguar al Gobierno, que un día más olvidó que el asunto está en los tribunales y se dedicó a explotarlo electoralmente.

Por boca de la vicepresidenta De la Vega, el Ejecutivo sostuvo que «el clamoroso silencio» de Rajoy puede «llegar a interpretarse como una justificación», y por ello le instó a que dé explicaciones.

La socialista, que en tantas otras ocasiones ha apelado a la presunción de inocencia cuando las acusaciones salpican a integrantes del PSOE, proclamó que «ese silencio equivale a un amparo de los implicados» e hizo hincapié en que frente a la corrupción «no hay burladeros ni excusas» y que, «lamentablemente, Rajoy parece haber optado por mantenerse de perfil».

Pero, para desmentir esa supuesta connivencia, la número dos de los conservadores, María Dolores Cospedal, dejó muy claro que la formación de Génova actuará de inmediato «si hay cambios procesales» en relación al caso Gürtel, aunque dejó claro que, «de momento, no los hay» y recordó hasta ahora lo único que hay son «imputaciones».

Al ser interrogada con respecto a las causas por las que Rajoy ha tomado medidas sobre el senador y ex tesorero del PP Luis Bárcenas, contra el que se acumulan las pruebas de colaboración con la trama corrupta, la manchega sostuvo que en su partido «no hay miedo a nada». «Aquí lo que hay es una postura muy responsable, porque se que está haciendo lo que se tiene que hacer; hemos cesado en sus cargos orgánicos en el partido a todas aquellas personas que tienen algo que ver en este asunto, aclaró la secretaria general antes de afirmar que el PP «va a seguir confiando en la justicia». «Tenemos que ser respetuosos. Si hay cambios procesales actuaremos, pero de momento no los hay», reiteró.

Tal actitud de limpieza y ejemplaridad fue también puesta de manifiesto por el presidente fundador del PP, Manuel Fraga, quien reconoció que en su partido «ha habido gente que se ha equivocado» y admitió que mientras el fue presidente de la Xunta de Galicia se contrataron eventos con empresas implicadas en la trama, pero a las que en cuanto se dieron cuenta de que había «algo de eso» echaron «a patadas». Asimismo, el hoy senador aprovechó para acusar al Gobierno de haber «manipulado sin duda alguna» el momento en que se ha levantado el secreto del sumario para que saliera a la luz el mismo día en que «subía el paro».

También presentó su versión la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, quien aseguró que «jamás» ha hablado «con nadie» de la red corrupta y explicó que el caso Gürtel «no es una trama del PP», sino «una trama contra el PP por parte de una pandilla de golfos que se han querido aprovechar de la confianza de gentes del PP».