Rajoy se ilusiona con el cambio

El ex ministro intenta transmitir esperanza y, sobre todo, certidumbre, que es «lo que más se necesita ahora, a los que tienen desazón y les cuesta llegar a fin de mes».

0

Sevilla tiene un color especial. Y no solo porque lo digan Los del Río, sino porque el PP encuentra en la capital andaluza, curiosamente gobernada por el PSOE desde 1999, su remanso de paz y fuerzas para luchar por el triunfo. Y es que en la ciudad del Guadalquivir se presentó en sociedad el equipo ganador de Aznar, y la nostalgia vende, sobre todo, en época de crisis. Por eso, en la convención nacional de su partido iniciada ayer el presidente del partido, Mariano Rajoy, apeló al espíritu de aquella época, en la que Felipe González estaba acosado por escándalos de corrupción y por una situación económica muy delicada, y la ilusión del equipo capitaneado por el político madrileño sentó las bases de su Gobierno, que fue capaz de darle la vuelta a la situación.

El tiempo lo cura todo. Y si en junio de 2008, en la anterior cita en Valencia, hubo un manifiesto divorcio entre los dos líderes, motivado por la purga de la práctica totalidad -salvo Javier Arenas- de la vieja guardia, en esta ocasión, todo fueron parabienes y abrazos. Y un detalle: entraron juntos, aunque, eso sí, un paso por detrás el que fuera inquilino de la Moncloa durante ocho años. No quería robarle protagonismo ni fotos y, a diferencia de la capital del Turia, no hubo lugar para los reproches ni para el recuerdo de los que ya no están. Así, el nombre de Cascos no se pronunció ni por alusiones.

Así pues, pacificada la nave, y vendiendo una idea de cohesión, el presidente del PP, Mariano Rajoy, aseguró que en España «no soplan vientos de cambio porque sí», sino porque «una mayoría de ciudadanos sienten» que el cambio de Gobierno es ya «una necesidad nacional». También aseguró que su formación puede generar confianza en la gente, pues hoy, debido a la crisis, «tienen desazón y problemas para llegar a fin de mes», y necesitan, por tanto, que alguien desde el Ejecutivo les transmita certidumbres y les ayude a despejar sus dudas sobre el futuro.

A su juicio, los populares, como hicieron en 1996, cambiará el rumbo del país. Además, describió el proyecto de su formación como una invitación a «la concordia». «Queremos sumar, no dividir», sentenció.

Que la Convención del PP se celebre en Sevilla obedece, explicó Rajoy, a que la ciudad y Andalucía ofrecen «un enorme potencial de crecimiento» que su partido sabrá exprimir, y porque la comunidad, la más poblada de España, «puede liderar el cambio político» del país.

De hecho, una de las claves del éxito hace casi 15 años radicó en que Arenas, que por aquella época lideraba el grupo regional, fue capaz de robar miles de votos a los socialistas. Las encuestas ya hablan de una histórica mayoría absoluta de la gaviota. Acompañado por el presidente del PP de esta comunidad y por una veintena de candidatos en las próximas elecciones locales, Rajoy elogió la figura de quien fuera compañero suyo en los Gobiernos de Aznar, y le pidió que mantenga esa disposición para confirmar lo que apuntan los sondeos.

El lema de la convención es PP. Puedes confiar, y comentó el porqué: «En este momento hay en España una enorme desconfianza, dudas e incertidumbres. La gente no confía en el Gobierno. Nosotros lo haremos de otra manera».

La creación de empleo será su prioridad para superar una crisis a cuyo empeoramiento ha contribuido el Ejecutivo central con sus medidas «atropelladas» y con «más errores que los que puede cometer». Como aperitivo, lanzó una propuesta -de las muchas que se esperan hasta mañana-: reducir a la mitad, «como mínimo», los altos cargos que ocupan puestos de confianza en la Administración, ya que «lo que ha pasado aquí estos últimos años en esta materia, se ha salido de madre».