Rajoy acusa a Zapatero de «jugar con el Estado como con un mecano»

El presidente del PP denuncia que el líder socialista no tiene intención de acatar la sentencia del Constitucional sobre el ‘Estatut’ y se coloca así «fuera del límite del terreno de juego»

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agencias / sitges (barcelona)

Junto al sempiterno caballo de batalla de la crisis, siempre protagonista de su labor de oposición, el líder del PP, Mariano Rajoy, tuvo que dividir ayer los esfuerzos para dedicar parte de su atención al «nuevo engaño» que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere perpetrar en relación con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, puesto que, según el conservador, el socialista quiere «interpretar dicho fallo y no acatarlo», lo que, de paso, le sitúa «fuera del límite del terreno de juego» que marca la Carta Magna. En un acto del partido en la localidad barcelonesa de Sitges, el máximo dirigente de Génova denunció que el inquilino de Moncloa «juega con el Estado como si fuera un mecano» y fijó la Constitución como la gran referencia de las comunidades de España, porque «se trata del principal instrumento para garantizar el bienestar de los ciudadanos».

Rajoy diagnosticó luego que lo que necesita España tras la polémica resolución judicial es «convocar a todos a un proyecto común que rechace la división y el enfrentamiento, que respete y entienda los sentimientos de todos, y que, desde luego, abrigue la fuerza de la unidad», un proyecto que, aclaró, a falta de voluntad por parte del Ejecutivo, impulsarán los populares cuando gobiernen.

«Juega a ser aprendiz de brujo y esto acaba generando demasiados problemas a los demás», sentenció en jefe de la oposición en referencia al líder del Ejecutivo antes de esbozar algunas de las propuestas que su partido presentará en el próximo pleno del Congreso derivadas del Debate sobre el estado de la Nación, y entre las que destacó la petición para que no se congelen las pensiones.

«Tic autoritario». Sobre esta cuestión, el presidente del PP acusó a su homólogo socialista de «liquidar un acuerdo de Estado con 15 años de vigencia» como el Pacto de Toledo, y de ser el primer dirigente en romper una entente de esas características desde la llegada de la democracia. También censuró a Zapatero por exhibir «un tic autoritario para echarse a temblar» en el debate de la Cámara Baja, en lugar de presentar un plan que aborde los problemas de los ciudadanos.

Rajoy también anunció que presentará un plan anticrisis que «comprenda lo que necesita la economía, con un horizonte de cuatro años, y con claridad y medios conocidos para acabar con las frivolidades y las gracietas, con las ocurrencias y con la falta de responsabilidad» del Gobierno.

Uno de los principales ejes de dicho paquete consistirá en reducir el déficit público con «una dieta de adelgazamiento para todas las administraciones» que ponga techos de gasto y de endeudamiento, y que también pase por eliminar organismos y revisar subvenciones. «No podemos vivir sentenció el popular antes de abogar por la puesta en marcha de una línea ICO para que «las corporaciones locales paguen lo que deben porque están haciendo mucho daño a la gente».

Como colofón, Rajoy explicó que su «objetivo nacional prioritario será la creación empleo» si el PP vuelve a gobernar, así como que las empresas vuelvan a tener el crédito más barato.