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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, avisó ayer de que el nuevo Ejecutivo que se forme en Cataluña tras las elecciones autonómicas celebradas este jueves estará “sometido al imperio de la ley”. Rajoy compareció en el Palacio de la Moncloa y, en un análisis de los resultados electorales que dan la mayoría a los partidos independentistas, confió en que el futuro Gobierno de la Generalitat “abandone las decisiones unilaterales y no se sitúe por encima de la ley”.

Es más, avisó de que, si no es así, no será posible generar la certidumbre que permita la vuelta de las empresas, la recuperación del ritmo de las inversiones, que cese la caída de ventas de las empresas y que continúen el crecimiento y la creación de empleo. En este contexto, el jefe del Ejecutivo ha pedido una etapa en Cataluña de “entendimiento y no enfrentamiento” y ofreció “toda la colaboración y voluntad de diálogo constructivo, abierto y realista”, aunque siempre dentro de la ley. “Haré todo lo que esté en mi mano pero no aceptaré que nadie se salte la Constitución ni el Estatuto de Cataluña ni la ley”, subrayó.

Sin embargo, rechazó la propuesta del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont de mantener una reunión en un país que no sea España. “Yo en todo caso con quien tendría que reunirme es con la señora Arrimadas, que es quien ha ganado las elecciones”, respondió Rajoy en alusión a la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

Es más, no dio por hecho que Puigdemont, huido en Bélgica desde finales de octubre, vaya a ser el próximo ‘president’: “Tendré que hablar con aquella persona que ejerza la Presidencia de la Generalitat, para lo cual tiene que tomar posesión de su escaño, ser elegido y estar en condiciones de hablar conmigo”.

En la misma línea, recalcó que “la situación procesal” de los ex miembros del Govern “no depende en absoluto de la votación de ayer sino de las decisiones que tome en cada caso la Justicia”, porque son los ciudadanos los que tienen que someterse a la Justicia y no ésta la que deba supeditarse “a ninguna estrategia política”. Él, remachó, estará a lo que digan los jueces.

Nueva etapa

Rajoy defendió que toda elección permite abrir “una nueva etapa” y confió en que ésta se base en “diálogo y no en enfrentamiento” y en “pluralidad y no en unilateralidad”. A su modo de ver, la “primera obligación” de todos los actores es cerrar la fractura “que la radicalidad ha generado en la sociedad catalana”, algo que “llevará tiempo” y que, además, “debe venir de la manos de la ley y del respeto de los derechos de todos, las mayorías y las minorías”.

La segunda es “normalizar” la situación para crecer y crear empleo. Él, por su parte, dijo que ofrece “la actuación del Gobierno de España” porque, como presidente de todos los ciudadanos, hará “un esfuerzo para mantener el diálogo con el Gobierno que salga de estas elecciones”.