Santiago Posteguillo consiguió el Planeta por su obra sobre Julia Domna, esposa del emperador Septimio Severo.
Santiago Posteguillo consiguió el Planeta por su obra sobre Julia Domna, esposa del emperador Septimio Severo. / E.P.
Publicidad

“He empezado a documentarme sobre personajes históricos que me interesan, pero tengo que decidir si escribir sobre ellos o empezar una segunda parte de ‘Yo, Julia’. Todavía queda mucho por contar de ella”. Así lo aseguró en la jornada de ayer Santiago Posteguillo, Premio Planeta 2018, en una sesión organizada por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra.

Ante cerca de un centenar de asistentes, la mayoría de ellos alumnos del Grado en Literatura y Escritura Creativa, y del Diploma en Arqueología, el escritor aprovechó para compartir las razones que le llevaron a narrar la historia de Julia Domna, esposa del emperador Septimio Severo, y que, desde que saliera a la luz, se ha convertido en un bestseller.

La historia

“Me dijeron que mis personajes femeninos no estaban suficientemente desarrollados y eso me incomodó bastante, porque tenían razón: evalué mis fuentes y me di cuenta de que todos eran hombres. Los hombres hemos contado la historia de los hombres y necesitaba poner un personaje central femenino en mis novelas”, explicó el escritor.

En este sentido, también manifestó que “empieza a haber mujeres en posiciones relevantes y está bien saber que esto no se construye sobre un vacío histórico, sino que hubo mujeres que intervinieron activamente en la Historia, como Julia”.

Autor de numerosas novelas de carácter histórico, asegura que algunos documentos consultados definen a la emperatriz más poderosa de la Antigua Roma como “extranjera, intrigante y promiscua”. Sin embargo, Posteguillo señaló que “las fuentes clásicas indican que todo eran calumnias, lo que me llevó a construir el personaje de la forma en que lo hice”.

En esta línea, explicó que “la documentación en la novela histórica es especialmente importante: hay que dedicar un tiempo a considerar las fuentes primarias —escritores que vieron y vivieron en la época—; las fuentes modernas —escritores o investigadores contemporáneos que nos aportan más información sobre la época— y las fuentes experimentales —museos, yacimientos arqueológicos o festivales de recreación histórica—”.

Finalmente, y preguntado acerca de el interés que el mundo clásico suscita, Posteguillo manifestó que, a su juicio, “ejerce fascinación sobre nosotros porque somos Roma, lo cual es muy importante para comprender de dónde venimos; y porque es espectacular en sí misma, y esto es muy novelístico. Creo que la combinación hace ese periodo muy atractivo para los lectores de hoy”.