La ministra de Trabajo en funciones, Magdalena Valerio, acompañó a Sánchez en sus encuentros de la jornada. / EFE
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Los secretarios generales de UGT, Pepe Álvarez, y de CCOO, Unai Sordo, urgieron ayer al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, a superar desconfianzas y retomar las negociaciones con Unidas Podemos para lograr un acuerdo programático que evite ir a nuevas elecciones.

“No contemplamos un escenario de convocatoria electoral”, subrayó Sordo tras el encuentro con Sánchez en Moncloa, enmarcado en la ronda de contactos que el presidente está realizando con distintos colectivos.

“Es fundamental que la izquierda, que PSOE y Unidas Podemos sean capaces de elaborar un programa de Gobierno”, señaló Álvarez, que trasladó a Sánchez la necesidad de retomar las negociaciones cuanto antes, porque “en el último minuto todo es mas difícil”.

“Si tienen desconfianza tendrán que negociar con desconfianza (…) la desconfianza no es óbice para abordar la negociación”, puntualizó el líder de CCOO, que señaló a la mala gestión de tiempos como uno de los elementos que dinamitaron la anterior negociación y que aconsejó a ambas formaciones más discreción y “dejar en paz el Twitter”.

Acuerdo programático

Un acuerdo de programa, añadió Álvarez, “no va a ser fácil pero debería ser mas fácil de lo que ha sido el de la configuración de Gobierno”.

“Lo imposible tiene que ser posible (…) y vamos a seguir pidiendo que se configure un Gobierno con mayoría clara de izquierdas, que no se pierda la oportunidad”, insistió el líder de UGT.

Un acuerdo programático, explicó, tendría muchísimo valor para los sindicatos y debe pasar por una serie de elementos clave como un mejor reparto de la riqueza, la recuperación de derechos laborales perdidos, la lucha contra la precariedad o la protección a parados en un país con tres millones de desempleados.

Los sindicatos dijeron que Sánchez les agradeció que no entren en la fórmula sobre la que habría que construir el próximo Gobierno y tampoco les encomendó que jueguen ningún papel, ya que “nadie debe sustituir el de los partidos políticos en España”.

En esta línea, el presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, insistió ante Sánchez en la necesidad de que España cuente con un Gobierno moderado y estable, y ofreció la lealtad de la patronal “a la opción que salga”.

“Nosotros no estamos en campaña electoral, votamos como los demás españoles y son otros los que tienen que conformar el Gobierno”, añadió el líder de la CEOE, que no quiso entrar a descalificar “unas u otras opciones”.

Reformas necesarias

El presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, coincidió en lo planteado por el presidente de la CEOE y ha pedido un Gobierno que tenga en el centro de sus políticas a la empresa.

Tras las reuniones de la mañana, la ministra de Trabajo en funciones, Magdalena Valerio, señaló que las bases de un acuerdo programático “ya están sentadas” y que no “sería difícil” conseguir un pacto con Podemos en este sentido.

Valerio insistió en la necesidad de contar con un Gobierno con plena capacidad que aborde las reformas necesarias como la elaboración del nuevo Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI o del sistema de pensiones.

También reiteró la intención del Gobierno de “retocar” algunos aspectos de la reforma laboral, así como la situación de los trabajadores de algunas plataformas digitales, los conocidos como “riders”.

Sobre la situación de las pensiones de cara a 2020 dijo que se velará para que mantengan el poder adquisitivo y suban según el índice de precios de consumo.

Posteriormente, tras reunirse con representantes de la economía social, la ministra aseguró que existe “unanimidad” entre los diferentes actores sociales de que “cuanta mayor estabilidad y antes se produzca ésta, mejor”, ya que se necesita “un Gobierno fuerte y sólido” para hacer frente a retos como la guerra comercial y el brexit.

Sánchez cerró la ronda de contactos de ayer con un encuentro con las principales asociaciones de autónomos: ATA, UATAE y UPTA. El presidente de ATA, Lorenzo Amor, solicitó “poner fin al bloqueo y la parálisis política”, ya que, en su opinión, el país “no puede tener cuatro elecciones en tres años”.