No habrá cambio, solamente impulso

De la Vega explica que el Gobierno ya ha puesto toda la carne en el asador de la crisis y ahora solo cabe adaptar «el ritmo».

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Como corresponde a todo día de estreno, el remozado Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero debutó ayer ante los medios de comunicación con las alforjas llenas de sonrisas, optimismo, promesas y excelentes intenciones. De hacer caso a las intervenciones de los recién llegados, su entrada en el Consejo de Ministros bien podría terminar con la crisis casi por arte de magia y convertir a España en un país más próspero y moderno en un abrir y cerrar de ojos.

Sin embargo, dejando a un lado las palabras, lo cierto es que, como bien aclaró la vicepresidenta De la Vega, la incorporación de los nuevos fichajes del inquilino de Moncloa apenas tendrá reflejo en la realidad económica y social patria, puesto que, parafraseando a Rosa Díez, de UPyD, son nuevos músicos que interpretan la misma partitura.

Dicha continuidad resulta especialmente relevante en el caso de Elena Salgado, titular de Economía y Hacienda, cuya gestión no supondrá un «cambio de línea», sino un «cambio de ritmo». Tal y como explicó su jefa y número dos del Gabinete, la ex responsable de Administraciones Públicas no trae ninguna solución revolucionaria debajo del brazo, puesto que la política frente a la recesión, que se engloba en el denominado Plan E, «ya está diseñada» y solo precisa «un impulso en la misma dirección».

Tras dejar claro que no habrá sino más de lo mismo, De la Vega negó también que el mayor «peso político» del Ejecutivo, con veteranísimos como Chaves o Blanco, vaya a impedir un diálogo fluido con el PP. Más bien al contrario, según la vicepresidenta, el principal partido de la oposición debe, ahora más que nunca, arrimar el hombro para «sacar al país adelante».

Una vez realizada dicha llamada a la colaboración, la socialista explicó que, tras la reunión de ayer del Consejo de Ministros, el Gobierno trabaja ya «a pleno rendimiento», con el empleo como «piedra angular» de sus esfuerzos.

Para escenificar esa renovada ilusión, De la Vega informó de que los ministros no tendrán vacaciones de Semana Santa, unas fechas que aprovecharán para «planificar un poquito» como parte de un compromiso con los ciudadanos «para ser más eficaces».

En cuanto al nuevo reparto de competencias, explicó que, tras la extinción del Ministerio de Administraciones Públicas, será ella quien deba encargarse del «apasionante reto» de modernizar el funcionamiento de la maquinaria estatal, fundamentalmente mediante la implantación generalizada de las nuevas tecnologías.

En cuanto a los rumores que apuntaban que la marcha de Solbes estaba motivada por las cortapisas que le había impuesto Moncloa, De la Vega negó que el ex ministro de Economía tuviera «limitaciones» para desempeñar su trabajo «más allá de las que provoca la crisis». Por lo que respecta a las congeladas negociaciones para renovar la financiación autonómica, la socialista apuntó que «no ha habido nada nuevo», aunque auguró que «habrá acuerdo antes que después».

Por último, también a modo de gesto, la ministra portavoz explicó que Zapatero y sus nuevos colaboradores irán al Congreso «lo antes posible» para detallar sus planes.

Además de la jefatura de Salgado en el área económica, cabe recordar que el ya ex vicepresidente andaluz Manuel Chaves es el vicepresidente de Política territorial, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, es ahora ministro de Fomento, Ángel Gabilondo llevará la Educación, Ángeles González Sinde se ha hecho cargo de Cultura, y Trinidad Jiménez está al frente de Sanidad y Política Social.