‘Chicho’ Ibáñez Serrador recibió el ‘Goya de Honor’ en la pasada edición. / efe
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El director de cine y televisión Narciso Ibáñez Serrador falleció ayer en Madrid a los 83 años de edad, confirmaron fuentes familiares. Creador de programas emblemáticos de la televisión como ‘Un, dos, tres… responda otra vez’ o ‘Historias para no dormir’, Ibáñez Serrador padecía una enfermedad degenerativa y fue ingresado hace unos días en un hospital madrileño a consecuencia de una infección.

El pasado 4 de junio la Academia de Cine Catalana celebró un homenaje en reconocimiento a su trabajo al que no pudo asistir debido a su delicado estado de salud. Ibáñez Serrador recibió el Goya de Honor en la pasada edición de los premios de la Academia de Cine en reconocimiento a su faceta de cineasta, con solo dos películas, ‘Quien puede matar a un niño’ y ‘La residencia’, y por haber popularizado el cine de terror y fantástico en España.

El director recogió el premio en Madrid, en la fiesta de nominados previa a la entrega, dado que su precaria salud le impidió acudir a Sevilla, donde se celebró este año la gala. Chicho Ibáñez Serrador, el creador con quien la televisión tendrá una deuda impagable en España, vivió sus últimos años agradecido de la compañía que le daba este medio en sus horas de enfermedad y también consciente de haber “ayudado a que la televisión en España pase la frontera”.

Su talento y creatividad estuvieron siempre al servicio de la innovación desde el entretenimiento, ese que, en los tiempos más grises de la historia de España, llevó un punto de luz, color, alegría y atrevimiento a millones de espectadores en programas como ‘Un, dos, tres… responda otra vez’ o ‘Hablemos de sexo’.

“Estoy sentado en la cama frente al televisor, tengo uno muy grande, muy grande. Me entretiene y hace que pase el día más rápido. Solamente por eso tengo que agradecerle a la televisión”, relataba a Efe en noviembre de 2010, recién galardonado con el Premio Nacional de Televisión.

Revolucionario

Lo decía quien había forjado en España el concepto de televisión como medio de posibilidades plenas para el entretenimiento, que culminó en 1972 con una revolución en forma de concurso llamada ‘Un, dos, tres… responda otra vez’.

En él fusionó los conceptos que hoy día siguen sustentando este tipo de programas: las preguntas y respuestas, las eliminatorias y la habilidad psicológica, esta última concretada en la ‘subasta’, donde se podían ganar premios entonces increíbles en España, como un coche o el famoso “apartamento en Torrevieja, Alicante”, o, por el contrario, irse a casa con la temida calabaza ‘Ruperta’. Adornado con bellas secretarias que llevaban los números del programa —“han sido equis respuestas, a 25 pesetas cada una….”— no todo era bello para los concursantes, que debían enfrentarse al “lado oscuro” de la suerte, representado por Don Cicuta (Valentín Tornos) y sus pérfidas ayudantes en el programa.