Montoro confía en que España crezca y rebaje el desempleo el próximo año

El ‘popular’ llama al debate «constructivo» de los Presupuestos Generales del Estado y solicita a los partidos de la oposición que hagan posibles «apuestas y ofertas».

El titular de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, afirmó ayer en Santander que el 2014 será «el año del crecimiento económico y de empleo», y cuando «definitivamente» España dirá «adiós a la crisis», ya que hay una «muchedumbre de pronósticos» que así lo apuntan.

El ministro se expresó en estos términos durante la clausura del debate sobre Los presupuestos de la recuperación organizado por el PP, foro en el que aprovechó para hacer un llamamiento a la oposición al diálogo y al debate «constructivo» de las cuentas públicas para el próximo año.

Así, con motivo de este encuentro, que comienza el martes, Montoro solicitó a las formaciones de la oposición que hagan «apuestas» y «ofertas» a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y apoyen las reformas que el Ejecutivo está desarrollando, para que sean «corresponsables» del cambio económico, en vez de limitarse a «negar» que el país «está saliendo de la crisis».

«Estamos a las puertas» de que así sea, reafirmó, para subrayar que las cuentas del 2014 «son las llaves para crecer y crear puestos de trabajo». Y es que esto último, recalcó, es «una evidencia» que reconocen «todos» los expertos, dentro y fuera del país, y debe, por tanto, ser admitida también por la «mayoría» de los españoles, incluido el líder del partido socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que está entre los que «niegan» que se esté abandonando la actual coyuntura.

«Lo peor ha pasado» y el «presente» pasa por la recuperación, sentenció el titular de Hacienda, para aseverar que en 2014 «va a crecer la economía», lo que permitirá «refrendar» que España es «un gran país» y «dar pasos» para lograr la «confianza» de Europa.

«Lo que queremos todos es que esta crisis acabe ya», sentenció Montoro, antes de aludir a los «esfuerzos» realizados para lograr la mejora financiera y, entre otras cosas, que haya «trabajo para todos», especialmente para los jóvenes.

Además, manifestó que «no se sale de una crisis endeudándonos más», sino que «con menos déficit». Así, cuanto más se logre reducir la deuda pública, «más pronto se abandonará esta situación».

En este punto, indicó que «la única puerta» para dejar atrás la actual coyuntura económica es la del mercado exterior.

Asimismo, el ministro apuntó que España está teniendo superávit en sus cuentas exteriores y balanza por cuenta corriente, algo «extraordinariamente positivo» y, también, «es la primera vez que se alcanza sin devaluar el tipo de cambio de la moneda». Esto, sumado a que la inflación en la balanza de pagos esté «por debajo» del 1%, permite que los mercados estén «confiando» en nuestro país.

El titular de Hacienda destacó, también, la importancia de «renunciar» a gastos, pero en lo que sea «esencial», nunca en el ámbito de la protección social como se pone de manifiesto en los PGE de 2014. Y es que hay que «ahorrar» para «proteger» el estado del bienestar social. A ello también contribuirá la reforma tributaria y rebaja selectiva de impuestos que va a acometer el Gobierno durante el próximo ejercicio.

LA FRONTERA DEL RESCATE

En su intervención, Montoro recordó que hace un año se hablaba del «día» en que el Gobierno español iba a «tirar la toalla» y «pedir el rescate», que, supuestamente iba a ser tras las elecciones gallegas y vascas. Pero, si España «no perdió su soberanía» se debió a decisiones «importantes» adoptadas por el presidente, Mariano Rajoy. «Si no fuera por él, no hubiéramos pasado la frontera del rescate».

En este sentido, y para finalizar, valoró que adoptar decisiones y reformas «de calado» constituyen la forma de gobernar que, a juicio de Cristóbal Montoro, «hace falta» en una crisis.

Por su parte, Carlos Floriano, vicesecretario de Organización y Electoral de los populares, que también intervino en el foro sobre los presupuestos, aseguró que «cuando esta formación llegó al Gobierno, el país estaba en una situación complicada y dramática», ya que «se deslizaba por una pendiente de decadencia sin ningún tipo de rumbo». Y ante esto, los conservadores pensaron en el «interés general» y no en el «electoral», cogiendo así «el camino correcto y la dirección acertada».

FuenteEuropa Press 
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