Mas se complica la campaña

El PP exige explicaciones al ‘president’ y a Pujol por un posible desvío a Suiza de comisiones, mientras crece el malestar tras dejar los ‘Mossos’ abandonada la sede de la Policía el 14-N

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Nunca una filtración fue tan oportuna, por mucho que el Ministerio del Interior se haya comprometido a perseguir a los culpables. Seguramente, al presidente de la Generalitat, Artur Mas, se le atragantó el desayuno cuando vio que la portada de un diario de tirada nacional le acusaba a él y a su antecesor, Jordi Pujol, de tener cuentas en Suiza y Liechtenstein con parte de las comisiones que las empresas pagaban a CDC a través de la trama del Palau de la Música. De hecho, aparece un borrador de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) que da fe de ello y añade a varios compañeros, al padre del líder de CiU y al primogénito y a la mujer del honorable, Marta Ferrusola, que, dueña de una cadena de floristerías -Hidroplant-, estuvo implicada en una posible irregularidad por unos trabajos con el césped del Camp Nou en 1994.

A pesar de que Mas declaró enseguida que todo era «un montaje» y que le asqueaba que se metiera en el escándalo a su padre, fallecido el pasado marzo, el PP exigió una «aclaración», como el resto de formaciones.

Lógicamente, el Gobierno central vio la luz, atacando con toda su artillería pesada -este fin de semana llegan los pesos pesados de Madrid- a un político que hace meses paralizó la investigación de las comisiones del Palau gracias al apoyo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

«El Ejecutivo alemán descubrió en 2010 depósitos millonarios de la familia Mas en los paraísos fiscales de Suiza y Liechtenstein, incluyendo una copia del DNI de éste. Ahora la Policía afirma que ese dinero no provenía de los negocios de los suyos, sino de las comisiones», asegura el PP en su argumentario.

Y es que los populares consideran que la convocatoria de elecciones anticipadas es «una huida hacia delante de Artur Mas para tapar también las acusaciones de corrupción que le salpican». Así, subrayan que los problemas con la legalidad del president «no se pueden solucionar intentando llevar a Cataluña fuera del marco legal de España y Europa». «Ha arrastrado a su propio partido a tener su sede embargada, por el caso de corrupción del Palau», añaden.

Mientras, desde el Govern, su portavoz, Francesc Homs, negó las acusaciones y prometió una querella porque «esto es muy gordo».

Se pronunció también el portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, que hace un mes y medio llamó «pijo ácrata» al juez Pedraz. «Patriotas catalanes que dicen que los demás españoles les robamos, amasan fortunas en bancos suizos y no en La Caixa. ¿Explicarán la causa?», se pregunta el polémico diputado del PP en un comentario colgado en su cuenta personal de Twitter.

Quizás con la que le ha caído encima, por un sentido premonitorio o simplemente tirando de victimismo -ésta es la opción más probable-, Artur Mas aseguró en la radio en la que negó las acusaciones que ve «prácticamente imposible» alcanzar la mayoría absoluta el 25-N, descartando pactar con el PP; comentario que se antoja poco menos que jocoso.

Mucha menos gracia tuvo que los Mossos dejaran desprotegida la Jefatura de la Policía Nacional en Barcelona el día de la huelga general, ya que, en este tipo de acontecimientos siempre tienen dispuesto un cordón de seguridad. Ni qué decir tiene que la Generalitat no ha reconocido su error y, aplicando la táctica del ventilador, criticó la «deslealtad institucional» de la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna, al generar polémica con este inquietante asunto que pudo acabar en una desgracia, dado que se atacó el edificio.