Mas reta al Gobierno y presenta un presupuesto que dobla lo permitido

La Administración Zapatero marcó hace unos meses en un 1,3 por ciento del PIB el tope en el que las regiones podían endeudarse. La ‘Generalitat’ se lo ha elevado al 2,66.

Los tiempos cambian, y la gloriosa época en la que CiU era una valiosa bisagra para socialistas y populares pasó a mejor vida. Así, Artur Mas tiene el pulso de la financiación más que perdido con Zapatero, aunque no con la opinión pública catalana, que fue la que le aupó al poder, tras ocho años de oscuridad, en noviembre pasado. Solo así se explica que la Generalitat presentara ayer un Presupuesto para este año con un déficit de 2,66% del PIB, el doble de lo que le marcó el Gobierno central en su momento, y justo en el mismo día en que éste le metiera en el pelotón de los torpes en lo que a cumplimiento de los objetivos del primer trimestre se refiere.

Este porcentaje está muy lejos del objetivo que había fijado el Ejecutivo para las comunidades para este año, y que era el 1,3 por ciento, lo que ha supuesto diversos desencuentros entre la Consejería de Economía, que encabeza Andreu Mas-Colell; y la ministra de esta cartera, Elena Salgado.

El político norteño, que ya anunció días antes que el déficit superaría el 2 por ciento, presentó en el Parlament los Presupuestos de la Generalitat para 2011, ya que hasta ahora la Administración catalana estaba funcionando con unos prorrogados; y los mismos recogerán un amplio recorte del gasto que se situará alrededor del 10 por ciento.

El dirigente nacionalista fue contundente al negar la existencia de márgenes en estas cuentas, por lo que será difícil incluir gasto adicional en la negociación parlamentaria que ayer se inició.

Entre 2009 y 2010 se han perdido 3.400 millones de ingresos, y en cambio los gastos han crecido un 60% con lo que el déficit en 2010, según la liquidación provisional, es de 7.607 millones de euros, el 3,86% del PIB, muy por encima del 2,4% del PIB que era el objetivo que se había pactado con el Ejecutivo central.

Por ello, si bien el déficit es el doble del que pedía el Ministerio de Economía y suma un total de 5.408 millones para 2011, supone una reducción del 29 por ciento con respecto al que se liquidó en el año anterior.

La deuda en 2010 ya era el 16,2 por ciento, «cifras todavía manejables, pero que no pueden aumentar dramáticamente», advirtió Mas-Colell, que añadió: «Reducimos el déficit una tercera parte y me gustaría hacerlo más, incluso a cero, pero no es posible y no se lo creería nadie. Por tanto, espero que resulte creíble, teniendo en cuenta que éste es el primer paso y que el próximo año haremos el segundo».

Mas-Colell destacó también que CiU se ha encontrado un déficit del 3,86 por ciento, y que si se reduce a 2,66 por ciento, está bajando 1,20 puntos, más del 1,1 que se pedía en un principio.

«No pueden pedir que cumplamos el objetivo ahora cuando, en el pasado, no se pudo cumplir. Por tanto hacemos el esfuerzo requerido, y esto es lo que pide el principio de credibilidad», sentenció.

Los techos

Por su parte, la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, se mostró partidaria de que las comunidades aprueben techos de gasto para la elaboración de sus presupuestos al igual que realiza actualmente la Administración Central, dado que considera que es una «herramienta muy útil».

La dirigente socialista añadió que incluso el presidente Zapatero se comprometió a que en las comunidades gobernadas por el PSOE sus parlamentos autonómicos aprueben una ley que fije estos topes.

También desde Bruselas el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Competencia, Joaquín Almunia, solicitó a las autonomías que adopten «lo antes posible» una regla jurídicamente vinculante para controlar el gasto en sus presupuestos. Asimismo, reclamó a los Gobiernos regionales del PP que, en el actual «momento muy difícil», se unan al esfuerzo del central para recortar el déficit público. No quiso dejar pasar por alto las ayudas comunitarias, y aconsejó que se empleen en innovación, infraestructuras digitales y control de las fronteras.

FuenteAgencias 
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