Mas busca la mayoría absoluta

Los comicios más decisivos de la Historia catalana despegan con el independentismo como punto clave.

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¿Referéndum del referéndum de independencia o comicios regionales? La campaña de las décimas elecciones autonómicas catalanas desde la reinstauración de la Generalitat en 1980 empezó a las 00,00 horas de hoy, y, por primera vez en la Historia, quedará marcada por la secesión en los partidos de todas las tendencias, por encima de la crisis, algo que, sin lugar a dudas, favorece a los partidos que mandan en Madrid y Barcelona -más a CiU que al PP-, que ven así solapadas las medidas impopulares que han tenido que llevar a cabo desde que asumieron el poder. Y es que la mano que introduzca el próximo 25 de noviembre la papeleta en la urna seguro que piensa más en el debate separatista que en la labor que vaya a desempeñar el próximo Ejecutivo regional, sobre todo en materia económica y laboral.

Como pequeño aperitivo, ayer salieron a la luz dos encuestas procedentes del CIS, dependiente del Gobierno central, y del CEO, subordinado a la Generalitat. En ellas se da como ganador a Artur Mas, pero con resultados dispares. Así, el primer organismo le otorga entre 63 y 64 diputados y se queda lejor de la mayoría absoluta -68-, en tanto que el segundo le da entre uno y tres diputados por encima de la misma -de 69 a 71-, que es lo que necesita el líder nacionalista para seguir adelante y en solitario con su polémica consulta caiga quien caiga, ya que, como adelantó la periodista Pilar Cernuda, hay un sector moderado dentro del partido -con Durán i LLeida a la cabeza- que teme que una alianza con ERC fuerce aún más las cosas.

A juicio del informe del Centro de Investigaciones Sociológicas, el PSC sigue como segunda fuerza política, si bien pasa de 28 a 19 asientos, pisándole los talones ERC, con 17 -tenía 10-, que desbanca al PPC, que se queda con esa cifra o con 16, bajando de forma tibia a costa de C’s, que despega de tres a siete. ICV subiría un diputado, a 11, y el partido de Joan Laporta, Solidaritat, desciende de tres a uno, siendo poco probable que repita el expresidente del Barça.

Siguiendo este estudio, el 35,9 por ciento de los 3.000 encuestados entre el 9 y el 29 de octubre desea que Mas y Oriol Junqueras -de Esquerra- unan sus fuerzas. Resulta evidente que esa opinión poco tiene en cuenta las políticas económicas de uno y otro -el segundo ha cargado durante toda la legislatura contra el primero por sus tijeretazos-, sino la vocación independentista de ambos, no importando la propia gobernabilidad de la región con un pacto antinatura.

Mientras, el sondeo del CEO se muestra mucho más benévolo con el PPC, que sería la segunda fuerza política, que se mantendría en sus 18 representantes y que podría incluso subir uno, en tanto que el PSC se despeña con 15 diputados, 13 menos que en 2010 y 22 menos que en 2006, con el riesgo de quedarse en un partido marginal. El líder del mismo, Pere Navarro, que no ha tenido tiempo de convocar unas elecciones primarias y que ha visto cómo la parte más separatista de su bloque le ha abandonado públicamente, con Ernest Maragall a la cabeza, se prepara para lo peor. Por no hablar de Pérez Rubalcaba, que puede recibir desde la comunidad que tanto defendió para que se hiciera con un Estatut que fue la chispa que encendió la mecha independentista, su tiro de gracia.

Desde Ferraz, donde no pocos se acuerdan de lo que sucedió en Galicia con un partido a medio hacer y sin un líder claro, se habla de un voto oculto entre la ciudadanía catalana que se considera de izquierdas y constitucionalista, no obstante, su eterna ambigüedad -defiende el referéndum pero no el independentismo- se ha visto esta vez acorralada desde la Generalitat, desobedeciendo a un secretario general del PSOE que manifestó, sorprendentemente, no estar de acuerdo con el programa electoral del PSC.

De ese río revuelto solo pueden pescar PPC, C’S y, por supuesto, CiU y ERC, ya que más de un socialista puede que se quede en casa, si bien parece que, si nos atenemos al cariz de la campaña (no va a ser de perfil bajo ni mucho menos), la abstención sea pequeña para regocijo de Génova.

La secesión divide a la ciudadanía.- Aunque hay muchas veces en que las encuestas no aciertan o, simplemente, están bajo sospecha por el organismo que las encarga, el caso es que, según el CIS y el CEO, la independencia parece que es demandada por la mayoría de catalanes.

Así, según el informe firmado por el ente regional, el 57 por ciento de la ciudadanía votaría a favor de la independencia frente a un 20,5 que lo haría en contra. Hay un dato a tener en cuenta y es el siguiente: la pregunta se formula a secas, sin la tramposa coletilla Si pertenece a la UE que, hasta el pasado miércoles, quiso vender Mas.

En el estudio del CIS, sin embargo, se habla de cuatro de cada 10 catalanes, en tanto que un 26 por ciento desea más autonomía y un 16 por ciento dejarlo todo igual.

A buen seguro que los números bajarán tras la confesión de Mas de que cambiará de estrategia tras el no de Bruselas. Y es que sus últimos viajes solo le han dado críticas, como la de la popular Soraya Sáenz de Santamaría, que habló de «fracaso», o de su compañero Carlos Floriano, que se burló de él: «Cualquier día dirá que no hay Tratado de la UE que le pare».

De Historia tiró ayer el Príncipe Don Felipe, que recordó cómo la Corona de Aragón la formaban los maños, los catalanes y los mallorquines.