Los héroes de papel se vuelven digitales

El cómic prepara su desembarco en las distintas modalidades de formato electrónico.

Todavía en pañales, el cómic digital va a dar mucha guerra durante los próximos meses. Mortadelo y Filemón ha sido el primer gran título en saltar al formato electrónico, un camino que pronto recorrerán otras series míticas del tebeo español como Zipi y Zape, Superlópez o El Capitán Trueno.

«El mercado digital es una realidad que ya no se puede ignorar, porque este canal pronto será masivo para el mundo de la historieta. Por nuestra parte, se trata de una apuesta estratégica que se centrará tanto en el fondo editorial como en las novedades», señala Ernest Folch, director editorial de Ediciones B, en una entrevista.

«Antes de fin de año pondremos a la venta una parte significativa de nuestro catálogo para entender qué es lo que prefieren los lectores, pero no nos vamos a limitar a rescatar clásicos, sino que también buscaremos nuevos autores», explica.

La editorial empieza a lo grande con ¡A reciclar se ha dicho!, nueva aventura de Mortadelo y Filemón. «La mejor manera de entrar en este mercado es hacerlo con un autor del prestigio y las ventas de Ibáñez. Hay una demanda de leer mortadelos en este formato y estamos seguros de que la salida digital de Ibáñez ampliará todavía más el público», asegura Folch.

Con idéntico entusiasmo habla el padre de los agentes, que se declara «muy ilusionado» con la adaptación de su historieta al libro electrónico. «El cómic ha de estar presente en este soporte que, sin lugar a dudas, va a ser clave en un futuro que ya es presente. Además, es la mejor manera de llegar al lector infantil y juvenil, inmerso en las nuevas tecnologías», advierte.

Este primer desembarco es solo la punta del iceberg, ya que en otoño llegarán las versiones virtuales de Zipi y Zape, El Capitán Trueno y Superlópez. «Es una evolución lógica, inevitable y bastante esperada, pero todavía está por ver cómo funciona», opina Juan López Jan, creador del superhéroe que porta su mismo apellido.

«Todo depende siempre del público en última instancia. Si ese nuevo soporte se afianza no desaparecerá el formato de tebeos impresos en papel, aunque resulte más caro, y eso nos permitiría a los profesionales seguir viviendo de este trabajo», añade el veterano dibujante leonés. Aunque sus palabras denoten cierta frialdad, Jan se muestra encantado con la nueva edición de Superlópez. «Creo que incluso es más agradable de leer, porque se aprecian todos los matices que se pierden en la impresión tradicional», detalla.

aumento exponencial. Todas las obras se podrán adquirir en la página web de Koomic, primera plataforma española para venta de cómic electrónico, que oferta el catálogo de 14 editoriales y dispone de obras de autores como Pere Joan, Paco Roca, Cels Piñol, Keko o Frederik Peeters.

«El número de títulos digitales aumentará de forma exponencial en los próximos meses y años. Si ahora hay 100, dentro de un año habrá 500. DC y Marvel ya lanzan simultáneamente en papel y digital, mientras que nosotros todavía estamos haciendo adaptaciones de libros ya publicados en papel», expone Jordi Coll, editor de Esdecomic, empresa madre de Koomic.

Los lectores disponen de varias opciones de compra: en formato ePub (para lectura en el ordenador sin necesidad de estar conectado a internet), en visor flash (para disfrutar de las viñetas en la página web de la librería) o mediante la descarga de una aplicación para iPad, iPhone y iPod Touch.

«Hace 10 años esto nos parecía de ciencia ficción, hace cuatro empezó a sonarnos como una posibilidad, hoy es algo muy novedoso y dentro de dos años nos parecerá lo más normal del mundo», aventura Coll, que aplaude el carácter pionero de dibujantes como Óscar Martín, autor del primer tebeo concebido en España para su venta exclusiva en formato digital: Él. Los vivientes muertos.

«El mercado español es muy limitado. Hay que aprovechar al máximo todos los formatos que ayuden a conectar al autor con el público. El digital puede hacer llegar el cómic a muchísima gente que hasta ahora lo ha mirado de lejos. Sería bueno empezar a conseguir nuevos lectores», plantea Martín.

Una visión sentimental de los tebeos

No se pueden negar las virtudes de lo virtual. A la hora de almacenar textos o imágenes, la capacidad de las nuevas tecnologías sobrepasa cualquier expectativa. Se habla también de la comodidad y la funcionalidad de los soportes digitales. El libro electrónico es ya una realidad y muchos lectores pueden disfrutar de innumerables volúmenes prescindiendo de los kilos de papel que atesora una biblioteca.

En el caso de los cómics, se apela a la captación de un público más amplio como principal acicate para trasvasar las viñetas a formatos digitales. Todo eso me parece muy bien, pero uno pertenece a la vieja escuela, al autodidactismo libresco y al contacto físico entre el objeto y el sujeto.

Nunca he entendido muy bien eso del cibersexo. Por eso, espero que no les parezca demasiado descabellado que tampoco entienda el disfrute de un cómic en otro soporte que no sea el suyo natural, esto es, páginas de papel, en blanco y negro o color, protegidas por sus correspondientes cubiertas rígidas -inolvidables Tintin y Asterix- o flexibles.

Habría que hablar además de cuestiones tan importantes como el tacto, suave en las portadas y más poroso, o tal vez satinado, dependiendo del papel y de la impresión. Y, sobre todo, habría que hablar del olor que desprenden los cómics, ese olor a tinta y a pegamento que no se va con los años, porque es el olor de La balada del Mar Salado, aventura de Corto Maltés con la que enamoraste a aquella chica que leyó tebeos gracias a ti.

FuenteEfe 
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