Los forenses señalan que Quintana fue herida por una bala de goma

La mujer necesitó más de 500 días para recuperarse de las lesiones sufridas durante la huelga general de 2012. El tribunal debe esclarecer quién disparó contra la demandante

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Todos los peritos forenses que declararon ayer en el juicio contra dos agentes de los Mossos d’Esquadra por la pérdida de un ojo de Ester Quintana en la huelga general de noviembre de 2012 consideran “improbable” que la herida fuera por un objeto distinto a una bala de goma.

Durante su declaración en la Audiencia de Barcelona rechazaron que la herida la provocara un objeto cortante —eso descarta la tesis de una botella u objeto similar lanzado por un manifestante— y tampoco una bala policial ‘foam’, con un diámetro menor que una pelota de goma. “Las lesiones son diferentes, fundamentalmente por el tamaño del proyectil”, manifestaron.

Los forenses insistieron en que el tipo de herida apunta a una lesión “mucho más compatible” con una pelota de goma —en la línea de lo que concluye la acusación— frente a la tesis de la defensa, que no descarta una bala ‘foam’, lo cual exculparía al escopetero de pelotas de goma que está acusado junto al subinspector que supuestamente ordenó disparar.

Dos peritos del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Catalunya (IMLCFC) relataron que la lesión era similar a otros cinco casos de heridas de pelotas de goma, pero esta “es más grave”. En el resto de casos tardaron en recuperarse de 60 a 90 días, pero Quintana necesitó más de 500 y le quedaron importantes secuelas de por vida.

En el lugar de los hechos —el cruce entre paseo de Gracia y Gran Vía— se estacionaron tres furgonetas antidisturbios de los Mossos (Brimo): la 403, la 414 y la Drago 40, con media docena de agentes cada una; entre ellos, un lanzador y un escopetero en cada vehículo.

Si finalmente el tribunal descarta que la herida de Quintana fue por ‘foam’, la clave del juicio será averiguar quién disparó la pelota. Los escopeteros de la 403 y 414 declararon como testigos que no lo hicieron; el acusado (de la Dragó 40) dijo en la instrucción del caso que sólo había tirado salvas (disparos sin munición); y está previsto que el escopetero acusado declare hoy martes o mañana miércoles.

Un psiquiatra, que compareció tambien ayer como perito, explicó que a Quintana “le han quedado secuelas que ya no van a mejorar”, que no podrá conducir ni hacer viajes largos y que siempre tendrá dificultades para bajar escaleras al perder toda la visión del ojo izquierdo.

A nivel psicológico, el psiquiatra detalló que “las afirmaciones inciertas de estamentos políticos” sobre los hechos, su exposición mediática y el haberse convertido en un personaje público también afectaron a su visión del mundo y repercutieron de forma muy negativa en su propia seguridad personal.