Los avisos de Interior son parte de una estrategia para debilitar a ETA

Zapatero justifica las advertencias de Rubalcaba sobre un «atentado inminente» porque responden a una línea de actuación del Gobierno de la que rehusó concretar más detalles

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Tras el revuelo provocado por la advertencia del titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de que ETA prepara dos acciones «de envergadura», una de ellas un secuestro, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, salió ayer a escena para asegurar que el anuncio del ministro «responde a una estrategia» en la lucha contra el terrorismo que, por cautela, prefirió no desvelar, pero que según los analistas pasa por sembrar la confusión en las filas de la banda y alentar la división entre quienes apuestan por dejar las armas y aquellos que se aferran al asesinato como única táctica.

En una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa en la que hizo balance de la acción del Ejecutivo durante 2009, Zapatero dejó claro que la decisión de Rubalcaba «forma parte de la política antiterrorista» del Gabinete y es una «evaluación» que es compartida por quienes tienen la responsabilidad de mantener la seguridad.

Acerca de la situación de ETA, el líder socialista afirmó que la banda sufre un «acoso permanente» y un «proceso de debilitamiento» fruto del trabajo de las Fuerzas de Seguridad del Estado y «gracias al acierto de la dirección de la política antiterrorista».

Tras recordar las 124 detenciones de miembros de ETA practicadas durante 2009 y rendir homenaje a los «tres servidores públicos» que han sido «vilmente asesinados» durante el presente año, Zapatero ha reiterado que no habrá «satisfacción plena» hasta que la organización «desaparezca».

«Esa será la única satisfacción», subrayó el presidente del Gobierno, que alertó de que la banda puede intentar una acción «criminal y cobarde». Zapatero se refirió también al proceso de diálogo que ETA rompió con el atentado contra la T-4 de Barajas, del que ayer se cumplían tres años, y señaló que, a pesar de verse frustrado, tuvo «un efecto de debilitamiento del bloque que ha apoyado la violencia fanática y terrorista».

«¿Qué hacemos y qué podemos hacer para debilitar aún más ese bloque? Algo evidente: que pierdan toda esperanza, porque solo tienen un fin, una salida, que es entregar las armas, acabar con la violencia», añadió.

El dirigente socialista concluyó sus referencias a ETA diciendo que «muchos de los que alguna manera han venido apoyando o comprendiendo» a la organización terrorista saben ya que su única opción es poner fin a la lucha armada y ha insistido en que la actual política de firmeza «da también sus frutos, como los dio el proceso de paz».

En cuanto al líder del PP, Mariano Rajoy, evitó pronunciarse sobre el aviso de Rubalcaba sobre la posibilidad de que ETA cometa un secuestro, pero reclamó «prudencia» y «reflexión» porque «algunas decisiones» se acaban convirtiendo en polémicas» y ello no conviene a la lucha antiterrorista.

Así lo manifestó el político conservador en la rueda de prensa en la que hizo balance del año 2009, y en la que insistió en que es al Gobierno a quien le corresponde dirigir la política antiterrorista y al ministro del Interior, en concreto, «sopesar» las declaraciones que ha realizado los últimos días.

Rubalcaba avisó de que su departamento trabaja con la hipótesis de que ETA pueda intentar un secuestro próximamente, con el objetivo de demostrar su aparente fortaleza operativa y para atraer la atención mediática ante la próxima presidencia española de la UE, advertencia que, según subrayó, «responde a una evaluación seria».