Los Veintiocho renuncian al impuesto a los gigantes digitales

La falta de unanimidad hace que su adopción en el futuro precise de un acuerdo de la OCDE

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El ministro rumano de Finanzas, Eugen Therdorovici (d). / efe
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Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (Ecofin) constataron ayer que no existe la unanimidad necesaria para crear un impuesto europeo que grave la actividad de las multinacionales digitales y fiaron su adopción en el futuro a un acuerdo en el seno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Una gran mayoría de los socios comunitarios (entre ellos Francia, España, Alemania e Italia) se mostraron a favor de apoyar una versión reducida de esta tasa, que se limitaría a gravar la venta de espacios publicitarios y dejaría de lado el intercambio de datos de los usuarios y las actividades de intermediación.

Sin embargo, la oposición frontal de Suecia, Dinamarca, Irlanda y Finlandia a este impuesto hizo decaer la propuesta, puesto que, al ser una reforma de materia fiscal, necesita el visto bueno de todas las capitales europeas.

El ministro de Finanzas de Rumanía, Eugen Teodorovici, que este semestre ostenta la presidencia de turno de la OCDE, reconoció este hecho al finalizar el debate público y ha afirmado que el asunto sólo volverá a la mesa de los ministros europeos si la OCDE no ha conseguido un pacto a finales de 2020.

“Si a finales de 2020 el acuerdo de OCDE requiere más tiempo, el Consejo podrá si fuera necesario volver a replantear los debates a nivel de la Unión Europea”, explicó el ministro rumano.

El responsable francés de Finanzas, Bruno Le Maire, lamentó la “oportunidad perdida” por parte de la UE para “dejar clara su unidad” en una cuestión fiscal y de “defender sus intereses comunes a nivel internacional con firmeza y con claridad”.

“En lugar de tener un sistema fiscal unido con respecto a las gigantes digitales, tendremos distintos impuestos nacionales”, advirtió, para después remarcado que Francia “no se va a conformar” y seguirá peleando “a fondo” para conseguir un acuerdo en la OCDE.

Su homólogo alemán, Olaf Scholz, defendió la propuesta de mínimos que estaba sobre la mesa de los ministros para atajar un problema de evasión fiscal que “indigna con razón a la opinión pública”. “Estoy decepcionado. Ni siquiera con una propuesta mínima podemos avanzar”, lamentó el ministro austriaco, Hartwig Löger.

El ministro italiano, Giovanni Tria, también se mostró a favor de la última propuesta europea, que sin embargo ha calificado como “muy restringida”. Lo mismo han hecho otros países como Portugal, Croacia, República Checa, Polonia, Hungría, Luxemburgo, Reino Unido, Letonia, Eslovenia, Bélgica, Países Bajos o Malta.

También tomaron la palabra los ministros de Dinamarca, Suecia e Irlanda, los países que se han opuesto desde el principio a este gravamen sobre los gigantes digitales. Finlandia también se sumó a este grupo, según anunció el ministro de Finanzas, Petteri Orpo.

Para el danés Kristian Jensen, cada vez es más “difícil” hacer una separación entre empresas físicas y digitales e insistió en avanzar en los trabajos de la OCDE porque es un problema al que se enfrentan “los políticos de todo el mundo”.

A su vez, la ministra sueca Magdalena Andersson , criticó que se pretenda gravar a través de este impuesto el consumo el lugar de la creación de valor añadido y se ha preguntado si, de ser así, sería rentable para las empresas invertir como lo hacen ahora.

La ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, ha intervenido en el debate para criticar los argumentos de Suecia e Irlanda. En concreto, reconoció que le sorprende escuchar términos “antiguos” como producción, consumo o valor añadido y señaló que la economía de los datos es “la materia prima del futuro”.

“Mezclar esto con innovación e investigación tecnológica pone de relieve que tenemos que trabajar mucho para conocer la realidad que está surgiendo a nuestro alrededor”, enfatizó la ministra española.