Los corredores cantan a San Fermín en la Cuesta de Santo Domingo antes del inicio del primer encierro.
Los corredores cantan a San Fermín en la Cuesta de Santo Domingo antes del inicio del primer encierro. / efe
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Miles de pamploneses, rigurosamente ataviados de blanco y rojo, salieron ayer a las calles de Pamplona, día de San Fermín, día grande de estas fiestas, para arropar al Santo en su recorrido por el Casco Antiguo. Ovaciones cariñosas y emotivos cánticos se fundieron con la música de los gaiteros y txistularis que acompañaron a la Comparsa, al frente de la comitiva, y la de la banda municipal La Pamplonesa.

El alcalde de la ciudad, Joseba Asiron, al frente de la corporación municipal vestida de gala, recogió el Cabildo de la Catedral. Ya en la Plaza Consistorial, junto a kilikis, gigantes y cabezudos, emprendieron el camino hacia la iglesia de San Lorenzo, residencia del ‘santo morenico’.

Desde allí, con San Fermín ya como parte de la comitiva, la Procesión avanzó a través del pasillo que le han hecho miles de pamploneses desde el Rincón de la Aduana para girar por la calle San Antón y adentrarse en el Casco Antiguo.

Tradición

En el desfile, con la Comparsa por delante, la Cruz de San Lorenzo y la Cruz Arzobispal, seguidas de los gremios de carpintería y labradores, la Hermandad de la Pasión y Congregación Mariana, timbaleros y gaiteros, dantzaris y txistularis municipales, la imagen del Santo, el Cabildo catedralicio, la bandera de la ciudad y los maceros, la corporación municipal, la escolta de gala y La Pamplonesa.

La tradicional jota ‘Al Glorioso San Fermín’, homenaje de la Coral Santiago de la Chantrea al Santo patrón, y el clásico ‘Agur Jaunak’ fueron, un año más, las ‘paradicas’ más importantes. El primero tuvo lugar en la plaza del Consejo, mientras que el segundo se produjo poco después en el pocico de San Cernin.

De vuelta a casa, San Fermín y su Procesión fueron agasajados con el cariño, aplausos, jotas, gritos de ‘Viva San Fermín, Gora San Fermín’ e incluso con silencios, además de un baño de pétalos de rosa en la calle Mayor, poco antes de ingresar de nuevo en la iglesia de San Lorenzo. Allí les esperaba el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez, quien ofició la misa en honor al Santo con la ausencia del alcalde, Joseba Asiron.

Tras recibir y saludar a los feligreses que abarrotaban el recinto religioso, el arzobispo remarcó que “como cada año, Pamplona se viste de blanco y rojo para honrar a su primer obispo” en unas fiestas de “alegría, respeto y hermandad”.

En el mensaje dirigido a los pamploneses durante la homilía, el arzobispo dijo que “hoy celebramos la fiesta de un santo que ha entrado en la vida de los navarros y, de modo especial, de los pamploneses”. “Si algo nos puede enseñar San Fermín es a vivir la virtud de la fortaleza, que él consiguió, no por puro azar, sino porque tuvo la valentía de amar a Dios y se fió de Él”, afirmó.

Como señaló el arzobispo, “cuando se vive la virtud de la fortaleza, y ésta se sustenta en Dios, podrán venir momentos difíciles”.

FuenteEUROPA PRESS
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