Collage que realizó Patricia Ramirez por Navidad y ayer distribuyó.
Collage que realizó Patricia Ramirez por Navidad y ayer distribuyó. / EFE
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Patricia Ramírez y Ángel Cruz, padres de Gabriel, comparecieron ayer, durante dos horas, ante el juez instructor, Rafael Soriano, y declarado en calidad de testigos, en el marco de las diligencias que se están practicando encaminadas a esclarecer la muerte violenta del niño a manos de la que era compañera sentimental de su progenitor, Ana Julia Quezada.

Ambos accedieron a la Ciudad de la Justicia, donde estaban citados a las 12 horas, en coche y por el garaje, y abandonaron las dependencias judiciales de la misma forma poco antes de las 15 horas. Estuvieron acompañados en todo momento por los abogados con los que se personaron en la causa como acusación particular, los hermanos Francisco y Miguel Ángel Torres, y antes de comparecer ante el magistrado remitieron un comunicado a los medios de comunicación en que aseguraban que se enfrentaban “sin duda” a “uno de los días más duros”.

El juez Rafael Soriano les tomó declaración como testigos por separado para indagar en aspectos que permitan aclarar cuál era la relación del pequeño con Quezada y conocer detalles de su comportamiento hacía ellos durante los 13 días en los que se mantuvo su búsqueda desde que se perdiera su rastro el 27 de febrero en Las Hortichuelas, Níjar (Almería) y durante los que “dio una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño” y “mantuvo el engaño, aumentándolo hasta el punto de colocar ella misma una camiseta del menor en el monte”, tal y como él mismo subraya en el auto en el que decretó para ella prisión provisional, comunicada y sin fianza.

Cabe recordar que Ana Julia Quezada, autora confesa del crimen, está investigada inicialmente como presunto autora de un delito de asesinato con alevosía, un delito de detención ilegal ya que se llevó a Gabriel “mediante engaño o promesa de devolverlo prontamente a jugar”, y un delito contra la integridad moral.

A la salida, el abogado que ejerce la defensa de la única detenida, Esteban Hernández-Thiel, quien sí estuvo presente en ambas testificales, declinó detallar el contenido de las mismas y apeló al secreto de actuaciones que pesa sobre la causa “por el que la ley me obliga a reserva”. “Tenemos la obligación de hacerlo así”, dijo al ser preguntado sobre si el juez había incidido en preguntas encaminadas a acreditar el delito contra la integridad moral.

Día duro para todos

Tras admitir que fue un “día duro para todos”, demandó “respeto al dolor” de la familia del pequeño a través de la “mesura” y también a la administración de justicia en aras de que su patrocinada “pueda tener el juicio justo que toda persona se merece”.
“Solamente cabe celebrar un juicio justo desde la serenidad y, aunque comprendo el dolor y la sensación social que hay, que es comprensible, solicito mesura en el caso para permitir que se imparta justicia con serenidad, que es la única manera en la que se puede ser justo”, remarcó.

Hernández-Thiel afirmó, asimismo, desconocer qué diligencias ordenó el magistrado en el marco de la instrucción dado el secreto de sumario y señaló que su función de momento se limita a “asistir al investigado”.

Por último, e interpelado sobre un eventual traslado de centro penitenciario de Ana Julia Quezada, trasladó que la “sensación y lo que sé es que su situación es de absoluta normalidad y que está recibiendo el trato habitual de cualquier centro penitenciario”.
Los padres del Gabriel Cruz remitieron, además del comunicado, un collage fotográfico que realizaron con el pequeño en la pasada Navidad para felicitar las fiestas, con el que, según dijeron, esperaban que “en el día de hoy” pueda “aliviar el dolor tanto como a nosotros”. “Si pensamos en Gabriel, creo que él nos sonreiría y nos diría que hay que estar contentos”, señalaron en su comunicado.

La abuela paterna, de cuya casa salió Gabriel por última vez con vida, está citada hoy a declarar ante el juez como testigo.

FuenteEuropa Press
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