Los acusados de la agresión a dos guardias civiles y sus respectivas parejas se enfrentan a penas de prisión que pueden ascender hasta los 62 años.
Los acusados de la agresión a dos guardias civiles y sus respectivas parejas se enfrentan a penas de prisión que pueden ascender hasta los 62 años. / efe
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Los ocho acusados de la agresión en Alsasua a dos guardias civiles y sus parejas negaron ayer en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional que tengan algún tipo de odio o animadversión hacia el Instituto Armado y aseguraron que no participaron en la pelea ocurrida la madrugada del 15 de octubre de 2016.

De igual modo, todos negaron pertenecer activamente a los movimientos Ande Hemendik u Ospa Eguna, que defienden la salida de las fuerzas de seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas del País Vasco y Navarra, aunque varios sí reconocieron haber participado en algún acto de los mismos celebrado en la localidad.

Todos coincidieron en resaltar que el bar Koxka de Alsasua, donde ocurrieron los hechos, es un local “de pintxos” por el día y que por la noche bajan la iluminación y ponen música alta, normalmente “música comercial”, como un “pub” donde se sirven copas.

Durante la primera sesión del juicio, que se celebra en la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid), los ocho, que se enfrentan a una petición fiscal de entre 12 y 62 años de prisión, no quisieron responder a las preguntas de la Fiscalía y acusaciones y únicamente contestaron a sus abogados.

Jokin Unamuno, Adur Ramírez y Ohian Arnanz, los tres acusados que todavía están en prisión provisional, donde llevan más de 500 días, fueron los primeros en prestar declaración.

Intoxicación etílica

Unamuno reconoció que estuvo en el bar Koxka de Alsasua, donde ocurrieron los hechos, aunque aseguró que no suele ir mucho porque no es el ambiente que le gusta al ser un local en el que por las noches ponen “música reggaeton”.

También admitió que intercambió unas palabras con el teniente de la Guardia Civil herido para reprocharle que hacía tiempo le habían puesto unas multas de tráfico y por participar en una manifestación por los presos etarras que no estaba autorizada.

A pesar de que admitió que iba “bastante borracho”, también quiso dejar claro que en ningún momento profirió expresiones malsonantes o insultos contra los guardias civiles y sus parejas. Sí apuntóque en un momento dado el teniente le llamó por su nombre y eso le molestó.

El acusado aseguró que fue una discusión “bastante corta” y que nunca quiso “provocar nada” y que si así fue, lo siente. En cualquier caso, insistió en que no participó en la pelea y que no se resistió cuando la Policía Foral le detuvo en el lugar.

Adur Ramírez es el único de los ocho acusados que dijo en el juicio que no se encontraba en el bar Koxka ni en las inmediaciones cuando ocurrieron los hechos, sino que se marchó a su casa horas antes, aunque sí habló con Jokin Unamuno por teléfono porque una amiga estaba preocupada por su hermano al que no encontraba.