El asesor de la Uavat, Roberto Manrique (de pie), junto a las victimas Nuria Figueras, Anna Cortés y Rubén Guiñazu (i a d).
El asesor de la Uavat, Roberto Manrique (de pie), junto a las victimas Nuria Figueras, Anna Cortés y Rubén Guiñazu (i a d). / efe
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Una testigo del atentado de La Rambla de Barcelona el 17A, Ana Cortés, explicó que varias víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils (Tarragona) sienten “abandono” de los políticos y de las administraciones, y que han recibido atención necesaria gracias a las víctimas unidas en la Unidad de Atención y Valoración de Afectados por Terrorismo (Uavat).

“Ha sido un año durísimo de miedos, dolor, soledad e incomprensión” para heridos, testigos y familiares, lamentó ayer en una rueda de prensa. En ella, llamó a visibilizar a los afectados para evitar que vuelvan a ser olvidados después de la conmemoración del primer aniversario hoy, y urgió a cambiar la normativa para que este viernes no acabe el plazo para pedir el reconocimiento de víctima.

También explicaron su experiencia un herido en el atentado de Cambrils, Ruben Iñazú, junto a su pareja y testigo presencial, Nuria Figueras. Ellos lamentaron la falta de atención tras la rueda de prensa de la Uavat, en un acto al que asistió Rosa Lluch —hija del asesinado por ETA Ernest Lluch— y una víctima del atentado en la revista ‘El Papus’.

Los políticos de la foto

“Las víctimas de Cambrils, hasta que ha apareció la Uavat, hemos sido victimas de segunda”, lamentó Figueras. Asimismo, criticó la falta de empatía de la trabajadora social del Ministerio del Interior que le atendió tras el atentado, que le llegó a preguntar por qué se había divorciado antes, y asegura que incluso le dijo que no tendría derecho a nada.

Figueras se quejó de que ninguna asociación del resto de España ha contactado con ellos, sino solo la Uavat y la 11M, por lo que no ve legítimo que asista a la conmemoración de Cambrils una asociación que ha invitado el Ayuntamiento pero que no ha contactado con ninguna víctima, según les consta.

Iñazú explicó que en el momento del ataque en Cambrils se tiró encima de Figueras para protegerla, y recibió una puñalada en la cara, que le seccionó lengua, amígdalas, cuerdas vocales y por detrás del ojo, tras lo que fue operado seis horas en el Hospital Joan XXIII de Tarragona, y le ha quedado una discapacidad del 33%.

Después de la operación pasó una semana en la UCI, durante la que fue su pareja la que estuvo en contacto con la trabajadora social. “No se quién estaba más en peligro, porque yo estaba drogado y ella estaba delante de esas balas”, comentó, para después agradecer la ayuda de un psicólogo de la Cruz Roja que le consiguió alojamiento y la acompañó.

Ana Cortés criticó la incomprensión que se encuentran las personas que vivieron los atentados y no tuvieron heridas físicas: “Sí que tengo heridas, heridas internas que no se ven”.

En este sentido, explicó que estaba al lado de la fuente de Canaletas cuando pasó la furgoneta del atentado de La Rambla a medio metro de ella. “La gente volaba, como muñecos rotos, había sangre, había gente muerta”, rememoró, añadiendo que los Mossos d’Esquadra les hicieron resguardarse.

A ella le tocó estar en el Metro, desde donde salió corriendo cuando les comunicaron que podía haber una bomba y reabrieron las puertas. “Sigo teniendo miedo y ataques de ansiedad constantemente. Cuando veo un grupo de gente en la calle, gente que sale corriendo o grita. Pero sigo luchando”, manifestó.

Por ello, reclamó a los políticos —“esos que ahora se pelean por hacerse la foto con nosotros”— que no se olviden de los afectados después del acto conmemorativo, además de pedir que el protagonismo sea para las víctimas.